El proceso de “nearshoring”, que en español se ha definido como “relocalización”, consiste en mover plantas o inversiones productivas de un país a otro para asegurar el suministro de materiales y reducir los costos de producción.
En pocas palabras, es como buscar un lugar cercano y conveniente para fabricar cosas y ahorrar dinero.
En este caso, México se convierte en una opción muy lógica para estas inversiones. ¿Por qué? Pues porque compartimos una larga frontera de aproximadamente 3,000 kilómetros con Estados Unidos, nuestro principal socio comercial.
Concretamente, no es coincidencia que, con dicha colindancia, las tasas de ocupación de los espacios industriales existentes en nuestro país presenten actualmente niveles muy cercanos al 100%.
Además, contamos con una fuerza laboral joven y capacitada que no es tan costosa comparativamente hablando.
Pero eso no es todo. También resulta interesante considerar que, cuando hay problemas climáticos o geopolíticos, muchos países buscan evitar interrupciones en sus cadenas de suministro.
Por ejemplo, si Estados Unidos decide trasladar sus plantas productivas al norte de México, como hizo Tesla en Nuevo León, se benefician de la cercanía entre ambos países para recibir los materiales necesarios y también los productos finales.
Para que siga llegando dinero y negocios a nuestro país, no basta con tener un ambiente atractivo para las empresas (beneficios fiscales), sino que también tenemos que mejorar las leyes y reglas que las regulan.
En este sentido, que señales se han enviado con los recientes cambios a la ley minera o la ocupación de tramos ferroviarios por parte de la actual administración federal.
Pero lo más importante es invertir en nuestra gente. Para que nuestro país sea más productivo, no solo necesitamos que lleguen más máquinas y equipos, sino que también es crucial contar con personas talentosas.
De hecho, en Nuevo León ya estamos teniendo problemas porque no hay suficientes personas altamente capacitadas para trabajar (lo han dicho en varios medios de comunicación expertos en el tema).
Al respecto, se han buscado trabajadores en otras partes de México e incluso en otros países.
Por citar un ejemplo. Rogelio Segovia publicó en su columna para El Financiero (véase https://shre.ink/lCr7):
“En el Estado (refiriéndose a Nuevo León) tan solo hay 90,624 personas buscando trabajo, muchas de ellas con considerables brechas de competencias (obsolescencia laboral); un número que palidece frente a un mercado que está demandando empleados altamente capacitados a un ritmo vertiginoso.”
Podría seguir ahondando sobre este interesante tema, pero el espacio de la presente columna resulta una limitante.
Por tal motivo, planteo las siguientes interrogantes: ¿Considera usted que los beneficios del “nearshoring” sea un fenómeno pasajero, o efectivamente serán de largo plazo para el país?
De igual manera: ¿Cree usted que la relocalización de empresas hacia México pueda concretase a lo largo y ancho del país?
¡Ya veremos que nos deparan los retos y oportunidades relacionado con este tema!
El autor es economista por el Tecnológico de Monterrey (Campus Monterrey) con máster en finanzas y administración, ambos grados por EGADE. Actualmente es Director de Estudios Económicos y Relación con Inversionistas de Grupo Unicco, aunque las opiniones aquí plasmadas son a título personal.