Ya no solo son la inseguridad, la crisis migratoria, el tráfico de drogas y fentanilo, la corrupción, la política de abrazos y no balazos, el ataque a periodistas y medios de comunicación y otros temas los que afectan la imagen de México en el mundo.
La actual crisis diplomática entre México y Perú pone en evidencia, una vez más, la pérdida de rumbo de la política exterior mexicana y el deterioro de la imagen del país en el escenario internacional al desconocerse, sistemáticamente, bases fundamentales de su quehacer internacional tales como los principios de política exterior contenidos en el artículo 89 constitucional entre los que cabe destacar la no intervención, además de la Doctrina Estrada, a lo que se suma la violación de normas de derecho internacional e incluso, desconocer compromisos internacionales que nuestro país ha contraído con la celebración de tratados lo cual implica una violación a la Constitución ya que como establece el artículo 133 “todos los tratados celebrados y que se celebren por el presidente de la República, con aprobación del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión”.
La crisis político-diplomática entre México y Perú inició en diciembre del 2022 cuando el entonces presidente peruano, Pedro Castillo, intentó un autogolpe de Estado, al que el presidente Andrés Manuel López Obrador apoyó inmediatamente ignorando el principio de no intervención en los asuntos internos de otros estados, y peor aún en el momento que este fue derrotado México le ofreció asilo, así como a su familia.
El ejecutivo mexicano se ha negado a reconocer a la presidente Dina Boluarte que subió al cargo constitucionalmente, esta negativa de AMLO traiciona además de la Constitución mexicana la Doctrina Estrada que ha sido un pilar de la tradición de política exterior.
El prestigio de México se deteriora frente a la comunidad internacional ya que luego de que México, Venezuela, Bolivia y Colombia declararon su reconocimiento y apoyo a Pedro Castillo, la Organización de Naciones Unidas (ONU) y en consecuencia todos sus miembros (excepto los referidos) respaldaron a Dina Boluarte como la jefa de Estado.
A más de 6 meses de iniciada esta crisis, la tensión se recrudece entre ambos gobiernos. El pasado 25 de mayo el pleno del Congreso peruano aprobó la moción para declarar al presidente Andrés Manuel López Obrador Persona non grata esto se suma a una serie de acciones como la expulsión del embajador mexicano en ese país, Pablo Monroy, el retiro de su homólogo en México, Manuel Talavera, lo que ha llevado a reducir las relaciones entre ambos países a encargados de negocios con la permanente amenaza de llegar a la ruptura de relaciones.
Ahora esta crisis ha adquirido una dimensión regional que se ha trasladado a los miembros de la Alianza del Pacífico.
Pareciera que al presidente Andrés Manuel López se le olvidó la propuesta que hiciera en julio del 2021 en el marco de la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) cuando propuso crear un nuevo mecanismo de integración regional “algo semejante” dijo, a la Unión Europea en Latinoamérica.
La Alianza del Pacífico que nació en abril del 2011 es justamente eso que proponía el ejecutivo mexicano hace dos años, una iniciativa de integración regional formada por Chile, Colombia, México y Perú.
El objetivo de esta alianza es, cómo se lee en su página, “conformar un área de integración profunda que impulse un mayor crecimiento, desarrollo y competitividad de las economías que la integran, mediante la búsqueda progresiva de la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas; así como convertirse en una plataforma de integración económica y comercial con una proyección hacia la región Asia-Pacífico”.
Hoy la Alianza del Pacífico está en una espiral de conflicto particularmente por los abiertos ataques de Andrés Manuel López Obrador quien sigue apoyando al auto golpista Pedro Castillo y sistemáticamente hace declaraciones contra el gobierno constitucional de Dina Boluarte y a su propia persona acusándola de usurpadora, al punto que se ha negado a entregarle la presidencia pro témpore de la Alianza del Pacífico que ahora corresponde a Perú con base en el Acuerdo Marco el cual es el instrumento jurídico que rige la alianza y el cual México firmó y ratificó. Aquí AMLO está violando un instrumento internacional y en consecuencia la Constitución mexicana.
La Alianza del Pacífico está en riesgo de desaparecer por este conflicto político. Recordemos que ésta es una plataforma comercial la cual reúne el 41% del producto interno bruto (PIB) de la región de América latina y el Caribe ya que los cuatro miembros que la integran juntos suman alrededor del 50% del comercio exterior de América Latina.
La prensa internacional ve con preocupación cómo la Alianza del Pacífico está secuestrada por el presidente mexicano quien antepone sus valores ideológicos por encima de los compromisos contraídos por el Estado mexicano.
La autora es Doctora en Relaciones Internacionales, especialista en Asuntos Globales y Política Internacional. Profesora investigadora de la Escuela de Gobierno y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey.