Monterrey

Sara Lozano: Indignación

El proyecto de país por el que se votó en 2018 pasó de las propuestas a las vendettas y de manera más agreste.

No hay otra palabra más que indignación para describir lo que pasó el fin de semana con las manipulaciones que hizo el grupo del senado morenista tratando de sacar a la fuerza, sobre lo que sea, legislaciones que, por desaseo no llegarán a ser válidas.

Queda la esperanza en la Suprema Corte de Justicia. Los partidos de oposición ya se agotaron la confianza después del albazo contra grupos vulnerados que quisieron durante las vacaciones de Semana Santa. Primero el INE, después el TEPJF y ahora el INAI. Las instituciones y su autonomía son el blanco de destrucción de la 4T mientras se sigue escribiendo el thriller político de la democracia mexicana.

El proyecto de país por el que se votó en 2018 pasó de las propuestas a las vendettas y de manera más agreste. Si algo se le reconoce al presidente López Obrador es la perseverancia, si algo se le critica es la terquedad. La virtud convertida en vicio, al puro estilo aristotélico, el liderazgo y la confianza que generó desde el inicio del siglo XXI se deteriora en el inminente fracaso de su gestión.

El planteamiento original fue objetivo –al menos en la campaña de 2018–, las ideas eran buenas, las decisiones fueron viables hasta que dejaron de serlo. Y a 15 meses de su mandato pretende dejar de gobernar para dedicarse a mandar. La revancha contra las instituciones, las que le contienen de llegar al poder absoluto.

Por donde se quiera ver es la institucionalidad la que da lugar y fuerza al contrato social, contrato que debería honrarse desde todas las trincheras del poder. Este acuerdo es la base de cualquier forma de gobierno útil y exitoso para el desarrollo y el bien común. Cualquier forma de gobierno en la historia de la humanidad, no importa si es absoluto o parlamentario, sobrevivió gracias al acuerdo de equilibrio entre poderes.

La toma del senado a través de prácticas tramposa utilizando vericuetos procesales más cuestionables que una moneda de $2.50 son la manifestación clara de esta intención de simular legalidad para romper acuerdos. Esto siempre lleva a la desestabilización social, económica y política de cualquier país y el preludio a las revueltas internas.

En este contexto, la paz social y la estabilidad económica penden de las decisiones de la Suprema Corte de Justicia y la organización sostenida de la sociedad civil. Las estrategias de contención se gestan ahí y cada vez son más certeras.

Pronto serán 6 meses del nacimiento de una comunidad ciudadana que se organizó y ha madurado para mantener la paz, la institucionalidad y la estabilidad del país.

Sara Lozano

Sara Lozano

Colaboradora en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública y profesora en el Tec de Monterrey de Ciudadanía y Democracia. Integrante fundadora de Ellas ABP coordinadora de programas por la prevención de la violencia laboral y económica contra las mujeres.

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