Monterrey

Sara Lozano Alamilla: Inclusión, talento e innovación

La inclusión de talento diverso no afecta a la productividad, reduce riesgos porque mejora las condiciones de convivencia, reduce el estrés y al final, genera abundancia más allá de la rentabilidad.

La inclusión de talento diverso en puestos de toma de decisiones no ha sido una política pública, más bien es la historia de un toma y daca entre simulación-exigencias para hacer valer la representación y los beneficios que esta aporta.

Y no, la inclusión no se trata de un trueque simultáneo ni de una reciprocidad de favores. Esa presuposición es nociva – por inoperante – para la democracia. Los privilegios de las personas, por ser personas, sus derechos humanos, han sido secuestrados por élites masculinas en donde el valor es el poder, el dominio y el control.

Son los hombres blancos (HB) de los que habla Felipe de la Mata y Roselia Bustillo Marín en su artículo de El Universal (11/04/2023) al analizar los motivos detrás de la suspendida reforma constitucional para reducir las facultades del TEPJF. Desde el privilegio, los HB nacen y crecen con la convicción de que merecen representar a toda la población y se mueren en la raya defendiendo esa supuesta preponderancia que les otorga la biología.

Este dogma ya está superado desde lo teórico y lo práctico, los HB no pueden representar a todo el mundo porque su posición privilegiada no les permite ver la injusticia y desigualdad en sus propuestas. Y, maravillosa afirmación, no se trata de quitarles privilegios, sino de trabajar para que todos los grupos que vulneran, también tengan privilegios.

Incomodidad, sí. El modelo incluyente les obliga a la apertura para aprender nuevas formas de ver y hacer las cosas. Es algo parecido a la llegada de la Internet, a todas las generaciones de los 70′s y 80′s les costó comprender –y les sigue costando– las innovaciones tecnológicas, sin embargo, para ser funcionales tuvieron que aprender a usar la computadora, el correo electrónico, los chats y muchos recordarán las maravillas del ICQ. Quienes se resistieron, lo único que encontraron fue rezago o de plano la exclusión.

Es igual con el tema de inclusión de talento diverso en puestos de toma de decisiones porque más allá de derechos vulnerados para ciertos grupos, significa el rezago y la exclusión. Las mujeres, las etnias, la comunidad LGBT+ tienen mucho que aportar en el diseño de las reglas porque tienen mucho potencial creativo para la solución de problemas estructurales.

La inclusión de talento diverso no afecta a la productividad, reduce riesgos porque mejora las condiciones de convivencia, reduce el estrés y al final, genera abundancia más allá de la rentabilidad. En las instituciones privadas esta inclusión también es un reto importante porque ya el primero mundo exige esta cualidad como garantía de una visión estadista.

El quid de la inclusión es la inoperancia del patriarcado en un mundo global. En lo público y lo privado se reconoce que hay una pérdida significativa de talento-creatividad-innovación al rechazar a personas que piensan/hacen las cosas y buena parte de la resistencia es la incomodidad. Pero como la Internet, ya no hay de otra.

Esta falta de visión se muestra la fragilidad institucional de los partidos políticos en el sistema democrático en toda Latinoamérica. Ellos, los HB pretenden mantener el juego entre ellos y seguir manipulando a etnias, religiones, ellas y elles. Y eso ya se agotó, la inclusión de talento diverso es inminente y de esto dan cuenta las empresas más exitosas en el mundo.

Sara Lozano

Sara Lozano

Colaboradora en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública y profesora en el Tec de Monterrey de Ciudadanía y Democracia. Integrante fundadora de Ellas ABP coordinadora de programas por la prevención de la violencia laboral y económica contra las mujeres.

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