Mucho se ha especulado en las últimas semanas en relación con la reciente llegada de Tesla a Nuevo León. Es importante reflexionar sobre este tema.
La llegada de Tesla a México y particularmente a la región noreste es el resultado de múltiples negociaciones y largos meses de conversaciones. En su momento el Presidente López Obrador planteaba la posibilidad de llevarse esta inversión a algún lugar cercano al nuevo aeropuerto Felipe Ángeles o a su natal Tabasco.
La decisión de la empresa de ubicarse en nuestra entidad se relaciona con un elemento fundamental, Tesla tiene como objetivo dos mercados: el mercado de consumo, conformado por personas o familias que obtienen bienes y servicios en el mercado, y el mercado internacional conformado por los compradores de otros países y consumidores finales sin intermediarios.
Es evidente en este caso, que dadas las características actuales del mercado mexicano en términos del poder adquisitivo, Tesla pretende utilizar a México como una plataforma de exportación de sus vehículos eléctricos, tratando de aprovechar costos de manufactura y logística más económicos.
Un dato importante pero revelador de esta intención de Tesla es el hecho de que la empresa está preocupada por intentar recuperar el mercado norteamericano, pues en los últimos años su participación ha ido a la baja. Según datos de S&P Global Movility la participación de Tesla en el mercado de autos eléctricos en Estados Unidos en 2016 fue de 90%, en 2020 fue de 79%, en 2021 fue de 72% y en 2022 fue de 65%. Lo anterior fue provocado entre otros factores por problemas en la cadena de suministro durante la pandemia.
México se beneficiará del fenómeno del near shoring para verse atractivo a los ojos de Tesla y ubicarse en Nuevo León para desde aquí intentar recuperar su posición en el mercado doméstico norteamericano.
Dado el planteamiento anterior, ¿cómo beneficia a México la llegada de este nuevo competidor automotriz?
Actualmente Tesla tiene 5 gigafábricas en el mundo (3 en Estados Unidos, 1 en China y otra en Alemania). La sexta se instalará en Nuevo León con una inversión inicial estimada en 5,000 millones de pesos (MP), lo que representa alrededor de 1.4 veces más del promedio anual de inversión extranjera directa (IED) total en el estado en los últimos 5 años. Si esto se observa a nivel país, representa el 15.3% de la inversión promedio anual en el mismo periodo.
Es decir, una sola empresa, en un solo estado, estará ingresando el 15% de la IED total anual al país. Se dice que la idea inicial de Tesla es lograr la producción de 750,000 a 1,000,000 de unidades y que en fases subsecuentes la inversión podría crecer hasta los 10,000 MP.
Más allá de esto, la instalación de Tesla tiene otros beneficios directos sobre la economía local: 1) el sector automotriz representa aproximadamente el 2.5% del PIB en México, aunado a esto, la industria automotriz tiene un efecto multiplicador importante en otras industrias, como el acero, industria electrónica, industrial del piel y curtido, vidrio, plástico, las cuales en su conjunto impactarán en un mayor porcentaje al PIB; 2) Tesla utilizará a México como plataforma de exportación lo que significará que ingresará una fuerte cantidad de divisas, las que en algún porcentaje deberán ser reinvertidas en el país para garantizar la continuidad en la producción de la planta automotriz, lo que provocará el fortalecimiento de nuestra divisa en relación con el dólar, y el ingreso de recursos frescos al Estado vía el pago de impuesto sobre la renta que generará la empresa; 3) una fuerte creación de nuevas fuentes de empleo, muchas de las cuales serán ocupadas por personal mexicano; 4) los ingresos generados por el trabajo de estos nuevos empleados se convertirán en una derrama de recursos hacia la entidad, lo cual significará ingresos para el Estado vía impuestos al consumo; 5) una eventual migración de trabajadores de otras entidades cercanas al estado atraídos por la demanda laboral de Tesla, favoreciendo la producción y el consumo de productos de otras industrias en la entidad, incluyendo el desarrollo de vivienda en la entidad; 6) la imagen favorable que se generará en el mundo de los negocios al percibir que Nuevo León es una entidad segura para la IED.
Sin duda alguna, la llegada de Tesla a Nuevo León debe representar un parteaguas que sea aprovechado por el gobierno estatal para posicionar favorablemente a la entidad y promover de esta forma la atracción de nuevas empresas.
No se puede pasar por alto que el PIB es el mejor indicador de la economía de un país, y que éste se compone entre sus elementos por el gasto en inversión, y para esto la IED es un vehículo detonante cuando no se cuenta con la suficiente capacidad económica interna para hacerlo, ni con la tecnología para desarrollarla.
Por último, dado que los vehículos a gasolina tenderán a desaparecer en los próximos años, este es el primer paso en la conversión que Nuevo León da hacia el futuro de la industria automotriz. Bienvenidas las inversiones que contribuirán a un mejor futuro para México.
El autor es Director del Programa Académico de la Licenciatura en Economía en la Universidad de Monterrey y Presidente de la Asociación Nacional de Instituciones de Docencia e Investigación Económica, AC.