Monterrey

Gybram Vásquez: Sí hay oposición en México

Las marchas realizadas en las principales ciudades del país aglutinaron a miles de personas que alzaron la voz para, de acuerdo con ellos, defender la democracia.

Si algo quedó claro con las marchas realizadas en días pasados en defensa del INE, es que en el país no todo es López Obrador y Morena. Existe un sector creciente de la sociedad que no comparte la forma en que gobierna AMLO y la 4T.

Las marchas realizadas en las principales ciudades del país aglutinaron a miles de personas que alzaron la voz para, de acuerdo con ellos, defender la democracia. Más allá de si el Plan B electoral es dañino o no para la democracia de México (que será motivo de otra columna), lo que es un hecho es el descontento que un nivel de las y los mexicanos tiene.

Dos grupos son los principales participantes de este descontento: la sociedad civil organizada, encabezada por personas como Claudio X González y varias ONGs, pero también la sociedad civil orgánica, ciudadanos de todos los estilos que se unen para protestar, y en varias ocasiones, lanzar consignas de clase para diferenciarse entre lo que ellos denominan los borregos morenistas, los ninis, la gente que acepta los programas asistenciales.

Es muy notorio que esta sociedad civil orgánica está conformada en su mayoría por la clase media alta y alta del país que, en términos porcentuales, no representa a la mayoría de los mexicanos, pero sí son un grupo que puede tener influencia sobre los demás.

Sin embargo, el gran problema que tiene actualmente la oposición al presidente es que carece de liderazgos que puedan competir en las elecciones de 2024 para arrebatarle la presidencia a Morena.

Ese es el principal objetivo que tanto partidos políticos como la sociedad civil organizada y orgánica quieren, pero que por falta de, precisamente organización y de figuras, se ve complicado que alcancen a empujarlo para el próximo año.

Sin embargo, mal haría el presidente y su partido en minimizar y denostar a estos grupos. Más allá de fifís, de miembros de la mafia del poder y de detractores de su gobierno, la oposición que se está fraguando en el país, con todo y sus limitantes, puede crecer lo suficiente para provocar poco a poco un cambio en la balanza política del país.

Parece complicado que en el 2024 la muy probable victoria de Morena y de quien se designe su candidato o candidata, sea con el mismo nivel de intensidad que la hecha por el presidente López Obrador en el 2018, importante será el resultado en las cámaras, dado que ahí es donde esta oposición creciente puede ganar espacios importantes que compliquen la gobernanza de la 4T y enfilen, ahora sí, una figura o figuras que sean competitivas pensando en la presidencial del 2030.

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