Estamos iniciando el tercer mes de este 2023, y debemos reconocer que lo iniciamos con buenas noticias. El INEGI dio a conocer hace unos días que la tasa de desempleo para el mes de enero fue del 3 por ciento, y es una de las tasas mensuales más bajas que hemos tenido desde el 2006, y aunque la tasa de ocupación en el sector informal sigue siendo alta, alrededor del 28 por ciento, muestra ya una tendencia descendente.
Por otro lado, aunque la inflación anual en el mes de enero cerró aun alta en 7.9 por ciento, para la segunda quincena de febrero muestra una reducción en su ritmo de crecimiento, de mantenerse esta tendencia quizá podríamos esperar que el Banco de México deje de incrementar sus tasas de interés, para controlar la inflación, antes de la mitad del año.
Por su parte, el Banco de México también dio a conocer los resultados de su encuesta a especialistas en economía del sector privado, y las expectativas siguen siendo bastante prudentes.
De acuerdo con estos especialistas entrevistados por Banxico, se espera que cerremos este año con un crecimiento en el Producto Interno Bruto entre el 1.16 y el 1.20 por ciento, con una inflación general aproximada al 5.30 por ciento, y un tipo de cambio por debajo de los 20 pesos por dólar.
Dentro de los factores que podrían obstaculizar el crecimiento de la economía mexicana, los especialistas mencionan los siguientes cinco obstáculos principales: (1) problemas de inseguridad pública, (2) problemas relacionados a la falta de estado de derecho, (3) impunidad y corrupción, (4) ausencia de un cambio estructural en el país a la par de presiones inflacionarias y (5) incertidumbre política interna.
Lo que es importante destacar es que cuatro de los cinco factores que podrían obstaculizar el crecimiento en este 2023 están relacionados con la gobernanza del país, que, a su vez están directamente relacionados con la capacidad de respuesta y acción de nuestro gobierno federal.
En resumen, y a pesar de dichos factores críticos de gobernanza, al parecer estamos iniciando con buenas expectativas para este 2023. Creo que también viene a favorecer el estado de ánimo para las inversiones en México el anuncio hecho por Tesla hace unos días de, invertir 5 mil millones de dólares en el estado de Nuevo León, en lo que podría ser la planta más grande del mundo de vehículos eléctricos en el mundo.
Si bien es entendible que ese dinero no entrará de manera inmediata, es claro que pronto veremos un impacto positivo, en muchos sentidos, en el estado de ánimo de las inversiones para México y particularmente para el estado de Nuevo León.
Es importante mencionar que el beneficio no solo es para el sector privado, o para crear más empleo; sino también para las finanzas públicas, el sector educativo, centros de investigación y para la innovación tecnológica.
Como punto de comparación quiero resaltar que, de acuerdo con datos del INEGI, en el 2015 justo antes de la llegada de la planta Kia a Nuevo León, se recolectaban $6.022 mil millones de pesos de impuestos sobre la nómina en el estado, esto representaba el 7 por ciento del total de ingresos. En ese mismo año, y a nivel nacional, el impuesto sobre la nómina representaba en promedio el 2.8 por ciento de los ingresos.
Ya en ese entonces Nuevo León recolectaba más del doble en impuestos sobre la nómina que el promedio de los estados en el país en términos relativos. Para el 2021, el impuesto sobre la nómina en Nuevo León ascendió a $10.73 mil millones de pesos, esto representó un crecimiento del 78.2 por ciento en ese periodo de cinco años (en términos nominales) y, además pasó a representar el 9.4 por ciento del total de ingresos para el estado.
Aunque a nivel nacional el impuesto sobre la nómina también se incrementó en términos relativos al 4 por ciento en promedio sobre el total de los ingresos de los estados, creo que es claro que la llegada de la planta de Kia ha sido un factor de cambio importante para el estado de Nuevo León en cuanto al incremento en sus ingresos por impuestos a la nómina.
Recordemos que Kia invirtió cerca de $2.5 mil millones de dólares en el 2016, y a mediados del año pasado se anunció que invertirá otros $408 millones de dólares próximamente.
Con esto nos podemos dar cuenta de la importancia que significará la inversión de Tesla para Nuevo León en cuanto a sus ingresos fiscales, y el efecto de la derrama económica que traerá para todo el sector automotriz, así como para los estados cercanos a Nuevo León.
Adicionalmente, será importante considerar el impacto que puede traer también a los institutos de estudios superiores, a los centros de investigación y al desarrollo de nuevas tecnologías, a la creación de nuevos perfiles de técnicos e ingenieros y por supuesto traerá nuevas oportunidades para diferentes sectores como la construcción, comercio y servicios.
Si bien la llegada de todas las armadoras que tenemos en México en diferentes estados como Aguascalientes, Coahuila, Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Nuevo León, Puebla y Sonora, por mencionar algunos, ha significado cambios sustantivos en la economía del país y claramente para dichos estados; creo que la llegada de Tesla traerá otras oportunidades, y retos por supuesto, que quizá no alcanzamos a dimensionar aún para el desarrollo industrial y tecnológico del país para los siguientes años.