Monterrey

Mario Vázquez Maguirre: El líder introvertido que quería ser campeón del mundo

El reciente mundial de fútbol nos dejó un ejemplo peculiar.

Qué difícil es confiar en los líderes de las organizaciones donde trabajamos y en las autoridades que gobiernan el país y la región. Tanto en entornos autocráticos (empresa) como en ambientes democráticos (gobierno), resulta casi imposible escuchar frases como: “confío plenamente en lo que está haciendo el líder” o “sé que el director general está viendo por mi bienestar y el de toda la organización”.

Más bien se han instalado en el lenguaje popular cotidiano frases que se asumen ciertas y que ya no se cuestionan (“los líderes solo ven por ellos y sus familias”, “solo quieren nuestro voto y después nos dan la espalda”) sin evaluar el daño que este tipo de aseveraciones le está causando a la organización o a la sociedad.

La crisis de confianza quizá no tiene precedentes, una encuesta de Gallup (2021) encontró que solo el 23% de los trabajadores estadounidenses confía en los líderes de sus organizaciones. Otro reporte también de Gallup sugiere que el 74% de los trabajadores cree que existe corrupción generalizada en las empresas de sus países. Es difícil encontrar ejemplos donde individuos confíen plenamente en la integridad y capacidad de su líder, donde esta confianza genere una simbiósis que contribuya a alcanzar los objetivos trazados. El reciente mundial de fútbol nos dejó un ejemplo peculiar: un líder introvertido que inspiró a sus compañeros a alcanzar lo que habían soñado desde pequeños.

Me gusta mucho el fútbol, este deporte siempre ha sido parte de mi vida (gran herencia de mi padre). Disfruté mucho el mundial de Qatar y me llamó la atención escuchar frases referentes a cómo jugaba la selección de Argentina: “ellos sí juegan como un verdadero equipo”, “todos corren, todos luchan, se juegan la vida en cada pelota dividida”, “no tienen muchas estrellas pero son muy buenos en conjunto”. Y había algo más sorprendente, cuando ganaban un partido todos iban a reunirse y celebrar alrededor de su líder y capitán, Lionel Messi. Cuando un jugador hablaba con la prensa siempre mencionaba al 10 de Argentina (inclusive declaraciones del propio entrenador, quien debería ser el líder natural del equipo) ¡estaban jugando para su país pero también para Messi!

El tipo de liderazgo de Messi es excepcional porque nos inculcan en la escuela que el líder debe ser carismático, extrovertido, motivador, proactivo, un auténtico estuche de cualidades que no precisamente distinguen a este jugador. Poco nos hablan sobre el líder introvertido, ensimismado todo el tiempo en sus propios pensamientos, que le resulta casi imposible dar una arenga a sus compañeros, o el líder que tiene una condición (algunas fuentes señalan que Messi tiene el Síndrome de Asperger, una forma leve de autismo). ¿Cómo le hizo el capitán argentino para lograr tal nivel de compromiso alrededor suyo? ¿Cómo le hizo para contagiar a un país entero (y algunos otros cientos de millones de personas que lo veíamos en la televisión)? La respuesta quizá más obvia es talento, Messi puede hacer cosas que ningún otro jugador puede hacer, pero también es un personaje generoso en su trabajo (el que más pases de gol ha dado a sus compañeros), que no busca protagonismo, y que siempre pone al equipo antes que los premios individuales (algunos periodistas reportaron que un par de premios que le otorgaron como mejor jugador del partido los repartió a sus compañeros). Su forma de liderazgo es muy diferente a la convencional (muy criticada anteriormente por la prensa), es un líder introvertido.

Creo que durante el torneo Messi fue víctima también del estereotipo del líder que tiene la sociedad, poco a poco fue dejando la introversión y buscó mayor protagonismo, hizo declaraciones duras contra los rivales, reclamos constantes a los árbitros, o arengas a sus compañeros cuando sufrían algún gol del rival. Y la reacción de sus compañeros fue aún más devocional, la selección de Argentina nunca se cayó ante las muchas crisis que pasó, y logró el objetivo con un Messi superlativo.

Ante la crisis de confianza en nuestros líderes vale la pena plantearnos cómo se puede construir esa confianza desde los rasgos y acciones de nuestro líderes. Es importante reflexionar que quizá el personaje más carismático, extrovertido, de mejor discurso, puede no ser el ideal para generar esa confianza que requiere la organización. Quizá el personaje introvertido, tímido, que nunca habla y que huye de toda reunión social también tiene la capacidad de inspirar a los demás y generar confianza para liderar un grupo hasta el objetivo. O quizá es una mezcla de ambos.

El autor es especialista en emprendimiento e innovación social, actualmente es profesor-investigador en la Escuela de Negocios de la Universidad de Monterrey.

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