Monterrey

Efrén Cornejo: Un año complicado

¿Qué sucederá ahora en 2023 en materia económica?

El 2022 fue un año en el que se esperaba una rápida recuperación de la actividad económica, pero los sinsabores llegaron muy temprano. En el primer trimestre ya se hablaba de una revisión de los principales pronósticos hacia la baja, al tiempo que Rusia lanzaba los primeros misiles en contra de Ucrania. ¿qué sucederá ahora en 2023 en materia económica?. Para dar respuesta a esta interrogante se analizan los siguientes indicadores:

PIB. Mientras en 2022 la tasa de crecimiento del PIB se ubicará en alrededor de 2%, el pronóstico para 2023 es de apenas 0.95% según la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado que recolecta Banxico, en tanto que el FMI es más optimista con 1.15%, siendo el Banco Mundial el de mejores expectativas según el “Global Economic Prospects”, con un 1.9%. Este último organismo prevé como situaciones de riesgo: la debilidad del mercado económico mundial y del mexicano, el manejo de la política monetaria en los Estados Unidos, la incertidumbre en la política interior, la persistente inflación al alza, la inseguridad pública y la falta de un verdadero estado de derecho, así como el manejo discrecional de las finanzas públicas.

Lo anterior muestra que, bajo cualquier escenario, la actividad económica tendrá una desaceleración en su crecimiento, con un riesgo, inclusive, de no concretarse un escenario favorable, de volver a vivir una época recesiva, y más aún si se materializa la incertidumbre política que pesa en torno al T-MEC por las diferencias en torno de la propuesta de reforma energética del gobierno mexicano.

Inflación. La inflación en el 2022 fue el dolor de cabeza de la autoridad monetaria. Esto no cambiará mucho para el 2023. De acuerdo con la encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado se espera que la inflación general para 2022 termine en 8.36%, mientras que para 2023 se espera que sea de 5.01%. En tanto que el FMI ubica su pronóstico en 6.3%. Ambos indicadores se mostrarán alejados de la meta oficial del 3%. Es decir, aunque se prevé que la tasa inflacionaria pueda reducirse seguirá manifestándose como un problema para la economía mexicana, debido a la existencia de factores internos y externos, por el lado interno, el componente inercial alcista de la inflación (especialmente la subyacente) y el debilitamiento de las estructuras de las cadenas de suministro, en tanto que por lo exterior, la persistencia en el surgimiento de nuevas variantes del Covid-19, el conflicto bélico en Europa y el debilitamiento del sector inmobiliario en China.

Tasa de interés. La tasa de interés se ha vuelto un instrumento de política monetaria extremadamente riesgoso, por un lado, es necesario que se utilice para mitigar una posible fuga de divisas, pero al mismo tiempo impone un freno en el crecimiento económico. Algunos especialistas han llegado a señalar que el costo del dinero podría elevarse hasta el 11% hacia el primer trimestre del año, y aunque se prevé que pueda ir reduciéndose durante el año, el cierre podría ser cercano al 10%, cifra aún muy alta.

Desempleo. La fortaleza del mercado laboral se verá afectada por la desaceleración de la economía. Harbor Intelligence considera que los bajos niveles de productividad en México, los crecientes costos laborales para las empresas mexicanas y la disminución de la demanda agregada llevarán a que en 2023 la creación de empleo se desacelerará y la tasa de desempleo subirá ligeramente, sin embargo, la no existencia de un seguro de desempleo seguirá jugando en favor de las cifras, ya que obligará al trabajador mexicano a tener que salir a conseguir un empleo, el cual probablemente se consiga en el mercado informal, agravando así los problemas de la economía mexicana

Es evidente que el gobierno de México continuará teniendo un gran reto para este 2023, un año de obstáculos, ya que no solo se trata de estabilizar la inflación y disminuir el desempleo, sino de acelerar la recuperación económica y salir del escenario que nos dejó la pandemia.

Sin embargo, ante estos retos deben proponerse y aplicarse grandes soluciones como incrementar los ingresos tributarios y hacer un uso inteligente de los recursos, un gasto público que detone el crecimiento y no solo que haga más difícil la situación de pobreza para quienes ya viven en ella.

En resumen, 2023 pinta para ser un año con dificultades, a las cuales se añadirá el escenario político, pues se verá el destape de los precandidatos a la presidencia de México y el inicio del calendario electoral, que incrementará, sin duda alguna, el gasto público asistencialista.

El autor es Director del Programa Académico de la Licenciatura en Economía en la Universidad de Monterrey y Presidente de la Asociación Nacional de Instituciones de Docencia e Investigación Económica, AC.

COLUMNAS ANTERIORES

Estima Realty Experts crecimiento de hasta 6% del mercado inmobiliario en 2026
Nace Realty Experts en México y deja atrás su marca previa Realty World

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.