A diferencia de muchos diciembres pasados, este 2022 no tuvo mayores deferencias con su solsticio ni con el recogimiento de los últimos días del año, mucho menos la celebración del nuevo ciclo en el calendario maya. La vida pública no respetó ni la Navidad, menos el Año Nuevo.
Entre escándalos de plagio, viajes del gobernador García y los tirones que se da con el congreso de Nuevo León, no paró un minuto el calendario. Y cierra con la muerte de Pelé, tal vez la figura más reconocida en todo el mundo, junto con las despedidas de otros seres queridos. El 2022 le dejó la agenda muy acelerada al 2023.
Por lo pronto, la designación de la ministra Norma Lucía Piña para la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, hecho inédito en la historia del Poder Judicial Mexicano. Primero porque se trata de una mujer al mando de una institución que hace algunas décadas no tenía baños para mujeres y segundo, porque se trata de una persona abiertamente comprometida a reducir las brechas de género.
Esto no augura que se promuevan cambios o que estos sean fáciles, pero son prometedores. Si algo se le ha reconocido a la señora es su trayectoria clara -la académica y la de juzgadora- en favor de los derechos humanos, de su labor por la justicia para las mujeres en calidad de población vulnerada y de la profesionalización de la administración pública. Está en sus manos la coordinación con el resto de sus colegas en la Suprema Corte y sus salas, también se comprometió a fortalecer el sistema burocrático, de limpiarlo del nepotismo e influyentismo al interior del Poder Judicial.
Por otro lado, Se anuncia una recesión económica a nivel mundial y México parece tener mejores condiciones que muchos países, cosa que tampoco ha sido algo frecuente en las crisis mundiales.
El 2023 tendrá otra historia porque la reforma electoral no se ha terminado de definir, cosa que nunca había sucedido. A la vuelta está la definición –corrección– de la convocatoria para quienes se incorporarán al Consejo General del Instituto Nacional Electoral y que serán los árbitros de las elecciones de Coahuila y Estado de México. Estas dos jornadas suelen ser las pruebas piloto de las reformas electorales que siguen siendo una moneda en el aire.
La sociedad civil está más fortalecida y organizada que nunca, desde la marcha de noviembre 13 ha jugado un papel relevante en las variables políticas que consideran las élites en el poder. Ya se prevé una candidatura en coalición para el Estado de México como efecto inmediato de lo solicitado en la marcha. Legisladores y legisladoras han recibido montones de solicitudes, peticiones y cartas para sostenerse en el fortalecimiento de las instituciones electorales, porque además del INE, el movimiento exige a los partidos políticos que las candidaturas por presentarse en diciembre sean de calidad, petición nunca antes escuchada.
Además de la cuesta de enero, vienen nuevas cosas en los primeros dos meses del 2023. Asuntos públicos que definirán estructuralmente el rumbo del país y de las familias mexicanas. Los augurios son buenos, decía la bisabuela: Años pares, los males; años nones, los dones.
