2022 es por mucho, el año de mayor incertidumbre laboral en estos últimos años, por un lado el efecto de la pandemia sobre la gran pérdida de empleos formales, cuanto tiempo llevara recuperar los niveles de 2019. Los cambios en las estructuras organizacionales, muchas compañías van a seguir aprovechando el “Home Office”, cuantas cerraran, cuales persistirán, entre otros efectos.
Por otro lado, la implementación de La Reforma Laboral, esta reforma ha causado mucho desconcierto en todos los sectores que participan en el mismo. En lo que respecta al sector sindical, este vio reducido su campo de acción dado que con la creación del Centro de Conciliación y Registro Laboral, los líderes sindicales ya no pueden operar como lo han hecho en toda su existencia, Las Juntas Locales de Conciliación y Arbitraje quedaron inhabilitadas para recibir Citas o emplazamientos de huelga practica que se convirtió a través del tiempo en un medio de coerción a los empresarios para beneficio de unos pocos y no para la base trabajadora, para lo que fue creada.
Las organizaciones sindicales tendrán que cambiar para no quedar obsoletas, deberán preparar a sus elementos sobre los nuevos procedimientos, como legitimar los famosos “Contratos de Protección”, firmados sin el conocimiento de la base trabajadora, negociado entre los líderes y los empresarios.
Las organizaciones Sindicales para renovar sus contratos colectivos necesitaran tomar en cuenta a la base trabajadora, algo que no están acostumbrados a realizar, con estos cambios los trabajadores deberán ratificar con su firma El Sindicato que quieren que los represente y el contenido del Contrato Colectivo. Dichos líderes deberán mostrar al empresario y a los trabajadores su intención de buscar el beneficio colectivo así como el mejoramiento y permanencia de los centros de trabajo.
Por otro lado, en lo que respecta a la materia individual, La operación de El Centro de Conciliación y Registro Laboral realmente no ha traído el cambio que se esperaba, sus procesos complican, más que agilizar los trámites, se burocratizo el proceso en lugar de hacerlo más rápido, la limitante a los Abogados de los demandantes, de no poder participar activamente en las audiencias entre los trabajadores y la autoridad laboral, provoca una actitud de los conciliadores sesgada a hacia los patrones.
En días pasados estuve en las instalaciones de La Ciudad Laboral en Monterrey, me percate de la lentitud en la implementación del nuevo sistema de impartición de justicia laboral, se necesitan más conciliadores, aún hay mucho espacio por cubrir, cubículos solos y sin mobiliario.
Espero pronto se normalice el proceso y podamos ver menos personas buscando justicia laboral, en este sentido creo firmemente que la solución a estos problemas están en los mismos centros de trabajo, específicamente en las áreas de recursos humanos, en la preparación de los mandos intermedios, en el buen seguimientos de “Las Incidencias Laborales”. “La ropa sucia se lava en casa” Una negociación a tiempo, imparcial priorizando la armonía y el consentimiento de las partes para llegar a una justa “Terminación de la Relación Laboral”.