Monterrey

Edgardo A. Ayala: Lecciones del mundial para el crecimiento económico

Qatar es considerado el mundial más caro de la historia

El mundial que se está celebrando en Qatar es considerado el mundial más caro de la historia. De acuerdo con las estimaciones más precisas, la inversión que ha realizado este pequeño país de 2.9 millones de habitantes para albergar el mundial de futbol 2022 es del orden de 220 mil millones de dólares. En contraste, el mundial de Rusia en 2018 costó 11.6 y el de Brasil en 2014 aproximadamente 15 mil millones de dólares. Esta diferencia se debe a que Qatar no sólo tuvo que construir de la nada ocho estadios, sino también porque desarrolló una impresionante infraestructura de hoteles, un mega aeropuerto y una imponente red de metro, necesarias, de acuerdo con los organizadores, para recibir a la masiva entrada de turistas mundialistas.

¿Vale la pena esta inversión? Sospecho que no. Si es tanto el deseo de que los qataríes presencien juegos mundialistas, con lo que se invirtió en este mundial el estado pudo haberles financiado a todos sus habitantes asistir a los próximos diez mundiales con gastos pagados por hasta 7,500 dólares (aproximadamente 150 mil pesos) cada uno. De habérseles dado a elegir, estoy seguro de que los qataríes hubieran optado por los 10 mundiales en el extranjero. Adicionalmente, la infraestructura de los estadios difícilmente se utilizará debido a que prácticamente no hay liga profesional de futbol en este país y es difícil rentar los inmuebles. De igual forma, es previsible que no se repita en el futuro la oleada de turistas de este año, de forma que seguramente la capacidad instalada del aeropuerto, los hoteles y los sistemas de conectividad quedará sobrada para la actividad cotidiana de un país-ciudad de tres millones de personas.

Esta experiencia me recordó el fenómeno de misllocation, o mala asignación de recursos, que es causa fundamental de pérdidas en la productividad de las economías. El misallocation surge cuando por alguna razón los recursos no se destinan a su mejor uso productivo resultando en una minusvalía en la productividad. Por ejemplo, asuma dos posibles usos, el A y el B, para un país de 100 millones de habitantes. Si en la opción A cada persona produce 4 y en la B sólo 1, entonces todos los recursos deberían de usarse en A, pero si por alguna razón se reparte por igual la población entre las opciones, entonces la productividad agregada en lugar de ser 4 será sólo 2, es decir 50% de lo que debería de ser.

En México también tenemos nuestros problemas de mala asignación de recursos, al estilo del desperdicio qatarí. Por ejemplo, todavía una cuarta parte de la población vive en zonas rurales, la gran mayoría en zonas de productividad muy baja comparada con la productividad urbana, lo que nos hace pensar que todavía hay ganancias pendientes por explotar. También la debilidad de las instituciones para prevenir el crimen y la corrupción hace especialmente rentable estas actividades aún y cuando a nivel social sean claramente un desperdicio de talento humano.

Cunden las reglas o instituciones que producen minusvalías en la productividad en México, por ejemplo, la reciente ley eléctrica expedida en este sexenio promueve la generación de la electricidad de la CFE aún y cuando los costos de generación son más altos que los de los competidores privados. Las constantes inyecciones de presupuesto a PEMEX evidencian la asignación de recursos en empresas harto ineficientes, lo mismo el probable fracaso en asegurar una rentabilidad mínima en los grandes proyectos de inversión pública que se están realizando actualmente.

Cuando uno ve los problemas de desarrollo con los lentes del misallocation, es fácil ver que las raíces fundamentales del mismo radican en deficientes reglas de juego y la discrecionalidad sin rendición de cuentas en la asignación de los recursos públicos. En consecuencia, lo mismo en Qatar que en México, la mejor forma que conocemos para evitar la mala asignación de recursos es promover mercados flexibles y competitivos, e instancias autónomas y calificadas que evalúen rigurosamente principales proyectos públicos para evitar despilfarros de recursos semejantes a los que se dan en Qatar con la excusa del mundial.

El autor es Profesor Asociado del Departamento de Economía del Campus Monterrey.

Contacto: edgardo@tec.mx



COLUMNAS ANTERIORES

Estima Realty Experts crecimiento de hasta 6% del mercado inmobiliario en 2026
Nace Realty Experts en México y deja atrás su marca previa Realty World

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.