Monterrey

José Salazar: Solos pero unidos

La vivienda unipersonal muestra un importante aumento en las últimas tres décadas en México.

Klinenberg estima que nunca, como ahora, el porcentaje de personas que habitan solas había sido tan alto mundialmente. Esteve, Reher, Treviño, Zueras y Turu con datos de 113 países, observan que la incidencia es menor en Asia, siguiéndole Latinoamérica, África, Norte América y Europa Occidental. Snell destaca que en ciudades capitales como Paris, Estocolmo, Londres y Tokio sobrepasa el 50 por ciento de su población.

Habitar solo no es lo mismo que sentirse solo, podemos cohabitar en familia y sentirnos en soledad, o habitar separados físicamente de familiares y amigos, pero vinculados con ellos. Aquí abordaremos algunas causas y efectos encontrados en la literatura reciente sobre el alza en vivienda unipersonal, el fenómeno en México y su comparación con el mundo.

Aunque hay diferencias importantes entre regiones y culturas, existen condiciones que frecuentemente se han asociado a habitar solo, entre ellas: mayores ingresos y escolaridad, longevidad, separación marital, viudez, identidad de género distinta al sexo, menor disposición a sujetarse a reglas, hábitos, deseos, gustos y costumbres de familiares o amigos con quienes usualmente se podría cohabitar.

¿Qué efectos produce el habitar solo? Los resultados varían, al agrupar por sexo y edad se encuentra que los varones mayores de 60 exhiben un estado físico y mental precario versus el de aquellos que habitan acompañados. Hanna y Collins identifican que los adultos mayores que habitan solos tienen un régimen alimenticio menos saludable. Estos resultados no se sostienen para adultos jóvenes, excepto cuando además de habitar solos, reportan un alto nivel de aislamiento social, según Pantell, Rehkopf, Jutte, Syme, Balmes y Adler dicha condición les coloca, en términos de amenaza en mortalidad, en un riesgo similar al de tener: obesidad, elevada presión arterial, alto colesterol o el hábito de fumar.

¿Cuál es la tendencia en México? Echarri, en el libro: Tramas familiares en el México contemporáneo, coordinado por Rabell, muestra como la proporción de hogares unipersonales alcanzó cifras cercanas al 12 por ciento en 1940 y 1950, para luego ir a la baja hacia 1980. Datos censales permiten calcular que el porcentaje de vivienda unipersonal en el total de vivienda habitada en México en 1990 fue de 4.7 por ciento, luego crece hasta 12.4 por ciento en 2020. Ningún otro grupo de vivienda habitada creció más en este lapso, el de cuatro ocupantes se ha mantenido como el de mayor presencia y en 2020 representó el 21.6 por ciento. A nivel estatal, en 1990 el rango abarcó desde 2.9 por ciento en Estado de México hasta 6.4 por ciento para Nayarit, mientras en 2020 el menor correspondió a Chiapas con 8.7 por ciento y el mayor a Baja California con 16.1 por ciento.

Esteve y sus coautores dividieron su observación del porcentaje de viviendas unipersonales alrededor del mundo en 3 grupos de habitantes adultos, según rango de edad: jóvenes (25-29); maduros (50-54); y mayores (75-79), en el primero la proporción para el año más reciente se ubicó entre 0 y 32 por ciento; el segundo entre 0 y 19 por ciento; y el tercero entre 0 y 53 por ciento. En México estos mismos grupos en 2020 significaron el 6.0, 9.1 y 6.2 por ciento, respectivamente, en los dos primeros grupos el porcentaje de mujeres fue menor al de hombres, pero en el último casi lo duplica. La proporción de viviendas unipersonales en México típicamente ha sido mayor en hombres que en mujeres, pero han ido convergiendo, en 2020, 56.4 por ciento correspondió a los hombres y 43.6 por ciento a las mujeres.

La vivienda unipersonal muestra un importante aumento en las últimas tres décadas en México, aun así, el país sigue en un nivel bajo comparado con el del mundo. En paralelo y de acuerdo con los datos del Bienestar Autorreportado del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, entre 2013 y 2022, el grupo de personas con un nivel alto (9 o 10 en la escala de 0 a 10) de satisfacción con sus relaciones personales ha crecido notablemente pasando del 48.4 por ciento al 61.8 por ciento del total muestral, la media aritmética de esta variable para las personas que habitan solas fue 8.62 en Julio de 2022 y la de quienes habitan acompañados 8.68, resultando estadísticamente iguales. En nuestro país, los vínculos familiares y sociales parecen aún dominar sobre las latentes tendencias individualistas. Solos pero unidos.

El autor es economista del Tecnológico de Monterrey con Maestría en Economía y Doctorado en Ciencias Sociales de la UANL. Actualmente es profesor e investigador del Departamento de Economía del Tecnológico de Monterrey, miembro del SNI, nivel 2. Correo: jsalazar@tec.mx

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