Podremos o no coincidir con esta declaración, pero el hecho de que el propósito de nuestras vidas es relevante, tal vez no reviste ninguna duda.
El sentido común nos dice que si no tenemos claro el propósito, el objetivo o la meta, nuestras acciones carecen de dirección y lo más seguro es que no lleguemos a ningún lado. No llegar a ningún lado significa fracasar en la vida o sea, no tener éxito. Y el éxito, sin duda, es un tema crucial en la vida de los seres humanos.
Existen quienes sostienen que debemos dejarnos llevar por el presente, vivir la vida un día a la vez y disfrutar lo que tenemos sin mucha preocupación por el futuro. Alguna vez escuché a Simon Sinek que decía que la meta era importante si la tomamos como el faro al cual debemos de dirigirnos, pero nada más. Que lo importante era centrarnos en el proceso, en la actividad diaria y no tanto en la meta. Si logramos o no la meta dependerá de una serie de factores, varios de los cuales no estarán bajo nuestro control.
Con frecuencia, utilizamos como sinónimos los conceptos de propósito, objetivo o meta y su definición reviste una buena dosis de controversia. En ese sentido, es muy importante que tengamos claro cuál es el propósito de nuestra vida y cuál es su definición.
Si queremos complicar un poco más el tema, encontramos que algunos expertos identifican diferentes tipos de metas en la vida. Dentro de las diferentes metas que los seres humanos tenemos están las profesionales, financieras, de desarrollo personal, espirituales y de relaciones humanas. Si bien todas ellas son importantes, es aún más importante no caer en la visión limitada de enfocarnos y concentrarnos solo en una o dos de estas metas. El éxito en nuestras vidas siempre será multifactorial y de algún modo requiere que hagamos un poco de malabares para tener una buena vida.
A pesar de las diferentes metas que podemos definir, siempre es importante tener un propósito central en nuestras vidas. Ese propósito nos guiará en nuestras decisiones importantes y hará que ciertas actividades y tareas tengan más sentido aun y cuando no sean muy agradables o productivas en el presente. Un ejemplo claro es el bienestar físico. Hacer ejercicio o comer saludable puede que no sea muy agradable al principio, pero teniendo la convicción de que eso nos llevará a un mayor bienestar, las tareas pueden ser más llevaderas.
Hace poco conocí un poco de la historia de Janet Louise Yellen. Ella es la primera mujer que ha liderado el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro en los Estados Unidos. Ella y su marido han equiparado sus carreras a un cuidador de faro, moldeando su trabajo diario, su vida familiar y sus amistades alrededor de una causa mayor que, en su caso, es entender la economía y el cómo afecta a las vidas humanas.
¿Cuál es tu causa mayor? ¿Cuál es el propósito de tu vida? ¿A qué te levantas todos los días? La idea no es incomodar, pero creo que son preguntas que vale la pena hacerse de vez en cuando. Y las respuestas a cada una de estas preguntas no tienen que ser necesariamente la misma. En mi caso, de algunos años para acá, he definido como mi vocación la enseñanza de la felicidad y de sus ventajas, con el fin de crear un mundo mejor. Mi propósito es dejar este mundo mejor de cómo lo encontré y todos los días me levanto con la intención de ser feliz y de hacer felices a los que me rodean.
Las definiciones anteriores me han llevado mucho tiempo y mucha reflexión, pero siento que ha valido mucho la pena. Saber que la felicidad está en el centro de mi propósito y de mi quehacer diario, me ayuda mucho a la toma de decisiones y a disfrutar mí día a día. Sé que no voy a cumplir con mi propósito hasta que me vaya de este mundo, pero ese faro me marca la dirección hacia dónde dirigir mis pasos y mis acciones.
¿Considero que mi tarea de definiciones ha terminado? Por supuesto que no. Como dice el refrán, el diablo está en los detalles. Nuestra tarea delicada es definir los pequeños detalles que nos lleven a trabajar en dirección de nuestra causa, a lograr nuestro propósito. Decir que la felicidad es el fin último de mis acciones no es suficiente. Tengo que encontrar el modo de vida que me genere felicidad y para ello requiero encontrar acciones que puedan ser disfrutables. Como dice Janet Yellen: Nunca sabrás qué nueva tarea te dará la vida, pero lo importante es que encuentres gozo en lo que haces.
La invitación es a tener una definición de lo que buscamos en la vida. Definir nuestro propósito y tenerlo presente en nuestro quehacer diario. Nuestras metas profesionales, financieras, de relaciones y demás deben supeditarse a ese gran propósito de nuestras vidas. La tarea entonces, será investigar los detalles para poder encontrar esas acciones que sean disfrutables y nos permitan ser felices.
Al final, siendo felices estaremos construyendo un mundo mejor.
Y ése, estoy seguro que es un buen propósito en la vida.
El autor es consultor y conferencista en los temas de felicidad, bienestar y calidad de vida.
Correo: pepechuy13@gmail.com