La fuerza política y electoral de Morena y la popularidad del Presidente Andrés Manuel López Obrador, los hacen prácticamente invencibles de cara al 2024.
De manera específica se pueden destacar los siguientes factores:
1. La aceptación actual de AMLO se encuentra alrededor del 60 por ciento; a 45 meses de iniciado el mandato es el presidente con mayor nivel de aceptación desde Vicente Fox (ORACULUS). No se observan indicios que pudieran suponer una tendencia a la baja. Por ejemplo, el libro “El rey del cash”, le hizo lo que el viento a Juárez, al igual que todas las denuncias de corrupción, incompetencia y cuestionamientos sobre su salud mental y física.
2. Morena gobierna actualmente 21 entidades de la República, más una de su aliado el Partido Verde ( San Luis Potosí). Las 22 entidades señaladas suman más de 75 millones de personas, con un aproximado del 55 por ciento del padrón electoral. Además, el Presidente ha realizado acciones estratégicas para fortalecer la relación política con diversos estados y municipios apoyando en temas como seguridad, transporte, pobreza o catástrofes naturales, como el caso de Nuevo León con la crisis del agua.
3. Los programas sociales del gobierno federal benefician a más de 24 millones de personas con alrededor de 446 mil millones de pesos, entre los programas destacan: adultos mayores; personas con discapacidad; sembrando vida; jóvenes construyendo el futuro; madres solteras y; bienestar de niños y niñas hijos de madres trabajadoras. A los beneficiarios directos se suman los indirectos (familiares) para alcanzar fácilmente una cifra de más de 30 millones de votos probables; altamente probables toda vez que el ejército de servidores de la nación ha aprendido de manera sobresaliente, del PRI, del PAN y del PRD, el “arte” de comprometer el voto de los beneficiarios.
4. La pobreza y la desigualdad se han acrecentado lo que significa una mayor población dependiente de los programas sociales y vulnerable a la manipulación electoral y política. Actualmente, más de 58 millones de mexicanos se encuentran en situación de pobreza (CONEVAL) y, de acuerdo con el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad económica (100 es total desigualdad; 0 es total igualdad), México registró en 2020 un valor de 45.4, situándose entre los 25 países con peor distribución del ingreso entre un total de 158 (Index Mundi).
5. La estrategia política del Ejecutivo está encaminada a asegurar el triunfo electoral de Morena en 2024, no solo en la presidencia si no también en el Congreso: determinación de la agenda política cada mañana; empoderamiento del ejercito y la marina; impulso a la política del resentimiento y al discurso polarizante; acrecentamiento del presidencialismo en perjuicio del Poder Legislativo y del Judicial; reforma electoral y debilitamiento del INE; no confrontación con el crimen organizado; promoción anticipada de aspirantes (corcholatas) a la presidencia de la República; desligitimación de los medios de comunicación y de la oposición; acciones para asegurar el triunfo electoral en Coahuila y el Estado de México en 2023 y ; congraciarse con los grandes empresarios del país (medalla Belisario Domínguez para Carlos Slim), entre otros.
Aunado a lo anterior, se encuentra el creciente desprestigio de los partidos de oposición y su debilitada capacidad de convocatoria y estructura electoral.
Asimismo, en el espectro político actual, no se percibe claramente un liderazgo capaz de integrar un frente común con partidos políticos, clase media, pequeños y medianos empresarios y un largo etcétera, que pueda aspirar a reunir los millones de votos necesarios para ganarle a Morena.
Un liderazgo obligado a luchar auténticamente por los 60 millones de pobres; que garantice la paz y la unidad nacional y; promueva un desarrollo sostenible y equitativo.
Sin duda, hay muchas mexicanas y mexicanos con la experiencia, capacidad y visión necesarias para contender por la presidencia de la República; ese no es el tema, el tema es que si alguno de ellos (ellas) es capaz de convencer y movilizar a los millones de ciudadanos necesarios para ganar una elección.
Ante este escenario es encomiable el intento de formar coaliciones partidistas, la integración de frentes como Alianza Unid@s, y otros movimientos ciudadanos y sociales de oposición.
Encomiable, sí; no suficiente.
El autor es economista, demógrafo y politólogo. Profesor de la Universidad Autónoma de Nuevo León.