Monterrey

Alejandro Zertuche: ¿Cuánto “cash” te mueve?

El gran reto que enfrenta nuestro presidente hoy no son los hechos como tal de lo que se publica en el nuevo libro, sino de su discurso de honestidad.

Hemos escuchado muchas historias acerca de cómo es que el dinero en la política se maneja tras bambalinas y, desde sus ambiciones, la forma en que van acomodando las fichas en este juego del poder ¿Sabemos realmente hasta dónde todos somos personajes y parte del “REY DEL CASH”?

El gran reto que enfrenta nuestro presidente hoy no son los hechos como tal de lo que se publica en el nuevo libro, sino de su discurso de honestidad. Ese eje de la deshonestidad y agandalle del cual los mexicanos hemos mostrado que estamos hasta la coronilla.

Esto ha determinado en nuestro contexto histórico la necesidad constante de un cambio y en el camino hemos decidido cambiar de partidos y de perfiles de nuestros representantes políticos a diestra y siniestra para encontrar algo mejor que “nos represente”. ¿Y si lo que hemos escogido realmente siempre nos ha representado?

Un día decidimos cortar con “la historia de siempre” y cambiamos de partido en nuestra presidencia. Pasaron los años y como seguíamos esperando un verdadero cambio se escogió a otro que prometía una transformación y hoy todo parece ser lo mismo. No importa si uno participa o no en cualquiera de estos cambios de partido para la presidencia, al final el resultado se da para todos los mexicanos. Hoy nos damos cuenta de que estamos viviendo lo mismo de siempre en diferentes formas ¿Por qué nos sigue pasando lo mismo en México?

Por ejemplo; en Nuevo León se han tenido cambios de todos colores. Se pasó del PRI al PAN, del PAN al PRI, del PRI a Independiente y de Independiente a Movimiento Ciudadano ¿Realmente han cambiado las cosas? Lamentablemente no. Posiblemente la forma en que se comunican sí, pero las fichas que nuestros representantes juegan tras bambalinas, siguen utilizándose para hacer las mismas jugadas aunque ahora existan ganadores distintos en su juego del poder.

Con esto no se demeritan las acciones de aquellos representantes que también han generado valor con algún proyecto para que nuestro país mejore, aunque no hayan sido los que más. Todo esto nos lleva a detenernos y darnos cuenta de que ya no se trata de ver únicamente lo que hacen mal en lo personal, sino en las señales que nos estamos poniendo los ciudadanos al seguir viviendo las mismas cosas con máscaras y colores distintos ¿Qué es lo que realmente debemos de aprender?

Si vemos a nuestros políticos como nuestro espejo podemos encontrar dichas señales. De alguna forma nuestros juicios hacia ellos serían nuestros caminos iniciales de aprendizaje. Si nos parecen incoherentes, mentirosos, rateros, ambiciosos, gandallas, sin compromiso, alejados, o cualquier otro adjetivo que pensamos de ellos, es lo que nos estamos mostrando en colectivo y de lo que podemos aprender. Al final, ellos nos “representan”.

¿Cuántas veces enjuicias a los demás? ¿Compites y atacas a tus competidores? Cuando tienes algún proyecto ¿A quién invitas primero? ¿Por qué le das prioridad a tus sueños y no incluyes los de los demás? ¿Por qué guardas silencio o dices mentiras para cuidar tu identidad? ¿Por qué siempre quieres ganar algo en cualquier situación? ¿Cómo te sientes y actúas cuando tomas el mando de algo? ¿Por qué dices cosas o actúas diferente a lo que crees o piensas? ¿Cuántas máscaras te pones para salir a la calle y presentarte en las diferentes relaciones con las que interactúas en el día?

Que nuestros políticos sean nuestro reflejo no significa que no se pueda cuestionar su trabajo o buscar que se les enjuicie por sus actos. Podemos tener la experiencia con el rey de la guerra, de la casa blanca o del cash; todo es el mismo reflejo mostrándonos quienes somos. Tenemos hoy la oportunidad de hacernos conscientes y buscar el cambio desde nosotros. 

Es importante considerar que, si no aprendemos de todo esto buscando el cambio desde lo individual, seguiremos construyendo lo mismo en lo colectivo sin importar si optamos por cambio de partido o de personaje múltiples veces.

Esto podría percibirse como el cuento de nunca acabar, pero de eso se trata el juego de la vida: Avanzar mientras seguimos aprendiendo de lo que vivimos en lo individual y en lo colectivo. No importa qué guerra estamos experimentando, qué ambiciones nos manipulen y que tanto cash nos mueva el tapete. Lo que importa es que seamos conscientes de nuestra responsabilidad al ser parte de toda esta experiencia, para entonces aprender de ella y pasar al siguiente aprendizaje. Si nos observamos en autoreferencia sabremos cual es el futuro que nos depara  ¿Ya descubriste cuál será el siguiente cambio para México en 2024 y qué deberemos de aprender con ello?

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