En la mayoría de las economías del mundo, las tasas de inflación han alcanzado niveles no vistos en décadas. Por su parte, cada palabra en las decisiones de los bancos centrales ha sido de suma relevancia para las expectativas de los participantes del mercado.
Estas expectativas han determinado las acciones o las prácticas de los inversionistas, las empresas, las familias y el gobierno. En el caso de las empresas, deben tomar decisiones sobre el incremento de costos, los nuevos precios de sus productos y servicios, el incremento salarial, por mencionar algunos.
Ante el incremento general de precios, las empresas enfrentan costos más altos. Algunas de ellas recurren a la técnica de encoger el empaquetado o reducir la cantidad de producto sin realizar cambios en el precio. Es decir, menos cantidad por el mismo precio. A esta práctica se le llama shrinkflation.
El término bajo esta definición fue acuñado por Pippa Malmgren, una economista inglesa, que realizó la unión de la palabra shrink (encoger) y la última parte de la palabra inflation (inflación), para referirse al encogimiento o achicamiento de los productos en fases de inflación elevada. De esta manera, las empresas buscan mantener la utilidad mientras que venden menor cantidad de producto.
En agosto, Morning Consult realizó una encuesta en Estados Unidos sobre la percepción de esta praxis. En los resultados, las botanas encabezan la lista de productos donde 55% de los consumidores han observado shrinkflation. El listado continúa con artículos de despensa (40%), alimentos congelados (39%) y carnes (37%).
Esto significa que dentro de los productos básicos se puede encontrar esta práctica, causando que en el recibo del supermercado no se perciba el incremento, pero si en el tiempo o el uso que pueda tener el producto.
Como respuesta a estas acciones, los encuestados que notaron shrinkflation respondieron sobre las medidas que estaban tomando, siendo estas no excluyentes. El 49 por ciento están comprando de distinto producto y el 48 por ciento están comprando el producto genérico en lugar de una marca renombrada. El 33 por ciento está comprando a mayoreo o a granel, en lugar de paquetes individuales o pequeños. Por último, el 30 por ciento ha dejado de comprar de marcas específicas y el 18 por ciento investiga alternativas que no se vean afectadas por esta práctica.
La información expuesta permite dimensionar el tamaño de shrinkflation, la cual es cada vez más común en períodos donde el crecimiento de los precios es alto y sostenido. Además, da una muestra del trabajo de los consumidores para observar qué productos y servicios podrían incurrir en estas acciones. Por último, estar informados o buscar alternativas de ahorro, al menos por el tiempo de inflación elevada que nos queda.
A tres años del inicio de la pandemia…
Le regalé a una amiga el libro Upheaval de Jared Diamond. En español, el título es Crisis: Cómo reaccionan los países en los momentos decisivos. Hace días me comentó que lo estaba leyendo y di una ojeada para platicarlo en la primera oportunidad.
El libro fue publicado en 2019, analizando eventos históricos y su desenlace en siete países diferentes. De manera adicional, expone situaciones que podrían enfrentarse en el futuro para el mundo. La globalización ha esparcido problemas, pero también ha facilitado la solución de los mismos, por medio de organizaciones mundiales y acuerdos entre grupos de países. Desde temas de salud, como la pandemia, hasta temas de economía y finanzas, como la inflación. La gran relevancia será aprender de la historia y las experiencias, para la proliferación de soluciones de estos y futuros problemas.
La autora es Directora de Programa LAF en el Tec de Monterrey, Campus Monterrey. Su correo electrónico es kramos@tec.mx