Cuando escucho a los miembros de siguiente generación decir: “Yo no quiero trabajar de sol a sol, como mi padre y mi abuelo, yo quiero calidad de vida” mi semblante cambia. Y entonces pregunto: ¿A qué te refieres con calidad de vida? Y es que, aunque tener una posición privilegiada ayuda a mantener un mejor balance trabajo-familia, cuando diriges una empresa familiar, no hay sustituto para el trabajo arduo.
De hecho, la mayoría de las y los dirigentes de empresa que tengo el placer de servir no sólo invierten un sinnúmero de horas en la labor, sino que son perseverantes y exigentes con ellos mismos. Y aunque algunos admiten que han sacrificado tiempo con su familia y se han limitado en la práctica de hobbies, también reconocen que han alcanzado metas inimaginables: “He trabajo mucho, pero también he logrado mucho; nunca pensé que íbamos a crecer tanto”; “… estoy contento, tengo un nivel de vida envidiable y esta empresa me dio la oportunidad de probarme—y de probarles—de lo que soy capaz”.
Aunque la calidad de vida es subjetiva y nuestra visión de ella cambia a lo largo del tiempo, lo cierto es que el concepto tiene que ver con alcanzar un estado de bienestar en por lo menos 5 rubros (balanceados):
- Bienestar físico: Se refiere a tener buena salud—incluye el acceso a un hospital de calidad, a una buena alimentación, a un lugar donde hacer deporte, etc.
- Bienestar económico: Tener un ingreso que permita cubrir nuestras necesidades básicas—y las de nuestra familia (en caso de tenerla).
- Bienestar social: Se relaciona con tener redes de apoyo y buenas interacciones con los grupos de personas que frecuentamos—colaboradores, amigos, familia.
- Bienestar emocional: Se trata del aspecto psicológico—por ejemplo: la autoestima, los sentimientos positivos, el aprendizaje, la auto-imagen, el desarrollo espiritual.
- Desarrollo personal: Significa que la persona siente que tiene la oportunidad de alcanzar sus metas, de auto-realizarse; de desplegar sus capacidades y talentos.
Con todo, a veces, en aras de “tener calidad de vida” y de “dedicarle más tiempo a mi familia” los miembros de la siguiente generación pierden el rumbo y dejan de lado su propio desarrollo personal. Quieren tener los beneficios de ser directores generales, sin desarrollar las habilidades y cumplir las responsabilidades que el puesto envuelve. Eso no es tener calidad de vida, es comodidad.
Para muestra basta un botón. Te invito a responder honestamente—con un sí o un no—las siguientes preguntas:
- ¿Posees los recursos necesarios para alimentarte sanamente, vestirte bien y tener condiciones saludables y seguras en tu casa? En caso de tener familia, ¿puedes cubrir sus gastos básicos y enviar a una escuela privada a tus hijos?
- ¿Estás a gusto con tu nivel educativo? En caso de que la respuesta sea no, ¿tienes la posibilidad de educarte más?
- ¿Tus ingresos te permiten viajar, tener seguro de gastos médicos, elegir tu platillo favorito en un restaurante y movilizarte en automóvil propio?
- ¿Te sientes bien física y emocionalmente? ¿Te levantas con ánimo para afrontar el nuevo día?
- ¿Te motiva tu trabajo? ¿Te ofrece oportunidades de crecimiento? Si no es así, ¿puedes conseguir otro empleo o iniciar una empresa?
Si contestaste que sí a la mayoría de las preguntas anteriores, tu calidad de vida es bastante decente. Y aunque siempre puede mejorar, la forma de hacerlo no es cumpliendo a medias con tu puesto de trabajo, sino buscando un rol que te permita trabajar menos y disfrutar más. Obviamente, eso implicará ajustar tu nivel de vida—y de gasto.
En resumen: La aspiración de tener calidad de vida no debe de ser un obstáculo para cumplir con nuestro rol profesional, sino al contrario, debe ser un incentivo para desarrollar nuestro talento. Y es que, alcanzar la calidad de vida requiere balancear los 5 rubros—incluido el desarrollo personal. Sin embargo, hacerlo requiere forzosamente laboriosidad y excelencia. Como bien decía Picasso: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”.
La autora es Socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Médico, Petrolero y de Retail.