Monterrey

Hiram Peón: No hay un mundo perfecto ni un mundo feliz

Solo hay la oportunidad de intentarlo una vez más.

Tuve la oportunidad de leer algunos datos sobre un experimento, que tiene un enfoque comunitario, realizado en 1972 por el etólogo John B. Calhoun. El experimento se llamó “Universo 25″

El propósito del experimento era investigar como el crecimiento de la población afecta unas condiciones perfectas de vida.

Se trataba de recrear una vida perfecta. En un lugar cerrado, con mucho espacio, con todas las comodidades, con comida ilimitada, sin depredadores, se insertaron dos parejas de ratones.

Los controladores del experimento consideraron que el principio del final sucedió cuando la población llega a 600 roedores, ese día nació el ultimo ratón que podría convertirse en adulto. Sin embargo, el experimento se da por terminado el día 1471, cuando sobrevivían 23 hembras y 4 machos de una población, que en su momento álgido, había llegado 2 mil 200 pobladores

Desde el inicio del experimento hasta el final, la comunidad de ratones sufre situaciones que no pueden llamarse de otra manera más que horrorosas.

Expertos que han analizado los resultados de este experimento deploran que se haya realizado, ahora se ve como un acto de crueldad innecesario. Desde luego, en la actualidad, no se considera que este experimento, de alguna manera, refleje el comportamiento de los seres humanos.

Lo que despierta mi interés es la idea de crear un lugar perfecto para una vida perfecta. Es como si estuviéramos hablando de elegir un lugar para tener ahí una ciudad perfecta. Les informo la ciudad que tenemos, Monterrey, no es perfecta, está muy lejos de serlo

Ese modelo de pensamiento ya lo intentaron los brasileños cuando construyeron la ciudad de Brasilia, en 1960, para asentar ahí su capital federal. Una de las razones que respalda su decisión era la idea de alejar a la capital del país de la costa. Ahora es una de las ciudades más pobladas de Brasil.

No hay manera de tener ciudades perfectas, por la simple y sencilla razón de que los humanos somos imperfectos en todos los sentidos. Además, tenemos que aceptar que la ciudad no son las calles, ni las manzanas, ni los parques, ríos y puentes. La ciudad somos los habitantes que aquí expresamos nuestra imperfección.

Por lo tanto, tratar de encontrar a su pareja perfecta ya es de por si una intención totalmente absurda.

Puede ser que algunas de las características de su pareja parezca que le complementan. No, usted no necesita complementos de ningún tipo. Usted es imperfecto por donde se le vea y eso es lo que le hace una persona única.

Mas allá de su aspecto, de su conocimiento, su preparación, su personalidad, sus ideas y emociones, la combinación de todo lo que ha experimentado durante toda su vida, es lo que le hace único, irrepetible y totalmente imperfecto.

Dos personas que no se conocen, se pueden encontrar en una situación, totalmente al azar, vivir la experiencia de mirarse, saludarse y alejarse, una de la otra, para no volverse a encontrar jamás.

Bueno, pues cada una de ellas vivió esa experiencia desde el punto de vista de su realidad, la que cada uno de ellos construye para ver el mundo y verse a si mismo en el mundo.

Uno puede irse resentido porque no le saludaron como a él le gusta y el otro puede irse sin registrar nada de la persona que la saludó.

Así de imperfectos somos, así de únicos somos.

Esta es solo una situación inventada, no existe. Pero, se puede imaginar la cantidad de interacciones que vivimos todos los días con centenas, quizá miles de personas. En cada interacción capturamos solo un fragmento de la vida de la otra persona, pero además la modificamos de acuerdo a nuestra manera de ver el mundo, ese que hemos construido a nuestro alrededor, para sentirnos “perfectos”, a gusto, en paz.

Lo mismo sucede en cada momento de la vida. ¿Se puede imaginar la cantidad de disonancias que tenemos cada quien respecto a todo lo que nos rodea?

Se imagina la cantidad de cosas en las que tenemos que estar de acuerdo, solo para aceptar o rechazar, a alguno de nuestros gobernantes.

La vida es imperfecta, porque la vida la hacemos los humanos imperfectos.

No se preocupe de equivocarse, ni se preocupe si no alcanza la meta que creía, solo vuelva a intentarlo, de manera diferente, pero vuelva a intentarlo. En alguno de sus intentos sentirá un momento de felicidad, atrápelo y no lo deje ir, de eso se trata la vida, de seguirlo intentando.

No deje de intentarlo y no deje de aprender. Recuerde que no hay errores, solo aprendizaje.

Nadie dijo que iba a ser fácil pero así es la vida.

Mantengamos viva la esperanza. Mantengamos la fe. Hasta la próxima.

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