Sin duda que esta frase de Warren Buffett describe todo lo que está sucediendo actualmente en los mercados financieros producto del apretón monetario de la FED (Subida de tasas de interés y retiro de estímulos monetarios de manera simultánea. Del máximo del año 2021, el indicador líder de la bolsa de USA en SP500 ha cedido, al mínimo de junio del presente 23.5 por ciento, mientras que el referente tecnológico NASDAQ bajó 32.5 por ciento.
A partir de marzo de 2020, producto de la enorme liquidez inyectada por la FED y los cuantiosos estímulos fiscales, detonaron, como siempre una reapreciación en el precio de todos los activos de inversión tanto tradicionales (acciones, bonos y materias primas), así como el fortalecimiento del apetito en activos (personalmente no encuentro la forma de categorizarlos como inversión) en cripto monedas, NFT Non Funglible Tokens, “bienes raíces” en el metaverso what ever that means y demás novedades como las DeFi o finanzas descentralizadas.
Estos últimos en mayor medida, reflejando un comportamiento de los inversionistas presente en las distintas etapas de una burbuja financiera, es decir un elevado componente de euforia, expectativas muy alejadas de la realidad, una desconexión entre valor (si es que lo tienen) y precio. Además, cosas tan imprescindibles que es saber en donde se está poniendo el dinero, brillan por su ausencia.
Conductas tóxicas, como excesiva toma de riesgos ante la promesa y sueños de hacerse ricos de la noche a la mañana basados en una tesis de inversión más parecida a un discurso de fe o dogma.
El final de la fiesta y la burbuja comenzó a mediados del 2021 con la aparición de esa inflación “transitoria” que se convirtió en permanente detonado la reversión del sustento cortesía de la FED a los mercados financieros que se permeó en esta nueva categoría de activos digitales. El apretón monetario y el tono restrictivo en cuanto al alza de tasa de interés en USA de casi 1 a 3.5 por ciento generó un episodio de búsqueda de seguridad en los bonos del tesoro, deshaciéndose súbitamente las posiciones en todas las clases de activos.
Hemos presenciado el desplome de 65k a 20k USD del Bitcoin, la quiebra de muchos mercados, descentralizados y no regulados, donde se transaban cripto divisas, así como el cierre de empresas que fungían como cuasi bancos, claro sin supervisión, captando depósitos ( la letra pequeña decía que al realizar el depósito los inversionistas cedían la propiedad al cuasi banco) en cryptos ofreciendo rendimiento atractivos de hasta 15% a sus tenedores con la finalidad de darlos en préstamos a fondos de cobertura especializados a tasas más altas, dichos fondos apalancando por múltiples veces su exposición y riesgo alentados por la imparable carrera en los precios.
Se imaginará el destino de estos fondos de cobertura (muchos en chapter 11 o liquidación), así como la imposibilidad de estos cuasi bancos de recuperar los préstamos realizados y sobre todo la afectación patrimonial de todos aquellos que pusieron ciegamente sus cryptos y por lo tanto ahorros de toda una vida. Lo perdieron todo.
Mismo destino han tenido las monumentales alzas en los precios de los NFT y terrenos en el metaverso que han terminado desinflándose a una velocidad vertiginosa.
¿Esto es nuevo?, no, una y otra vez estamos condenados a repetirlos. Miles de empresas Dot Com en el 2000, la explosión de los ABS, CDO, CLOs, y demás instrumentos esotéricos que se produjeron en Wall Street en la burbuja de la vivienda y que casi borraron al sistema bancario y financiero de USA en 2008-2009.
Finalmente, no olvidemos de las mega tendencias que se detonaron en medio de la pandemia como el comercio electrónico (Shopify), telemedicina, vehículos eléctricos (Rivian y Tesla), blockchain y home stay products & services (Zoom, Netflix, Peloton) concentrados en el fondo Ark Innovation de Kathie Woods, el cual es la clásica historia de fly to the moon and then crash and burn compuesto de empresas promesas que transformarán nuestra vida pero que tienen magras ventas y toneladas de pérdidas. El viaje fue 33 a 150 usd y actualmente a 40 usd.
Sin duda, así como los excesos del Dot Com en los 90s detonaron la adopción masiva del internet y el inicio de la digitalización de nuestra vida, sin duda todas estas innovaciones y utilidades que puede traer consigo el block chain cambiaran para bien nuestras vidas.
Si la historia se repite, quedarán miles de cadáveres como los AOLs, Netscape, Lycos, yeye.com, vendeya.com, pets.com o unicornios, start ups, fintechs y De Fis de hoy, sobre las cuales nacerán los Googles, los Facebooks y los Amazons del futuro.
No olvidemos que en este proceso de “destrucción creativa” se generará una enorme pérdida de riqueza individual como lo ha habido en todas las burbujas (Tulipomanía, Mares del Sur, Japón 80s, Dot Com, vivienda en USA y un largo etc.)
Como dice un gran amigo, “cuida tu paga (dinero), que nadie lo va a hacer por ti”.
El autor es profesor del Departamento de Contabilidad y Finanzas del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Su correo es: juliopuon@tec.mx