Monterrey

Rosa Nelly Trevinyo: Las lecciones de un rey

La madurez y estabilidad emocional son requisitos indispensables para servir, para reinar.

No hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla. Luego de siete décadas de preparación, Carlos III se convirtió—a una edad en que la mayoría se jubila—en jefe de estado del Reino Unido y de otras 14 naciones, entre ellas: Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Jamaica, Bahamas y Belice.

A los 73 años, Carlos III no es una cara nueva ni para la monarquía, ni para el mundo. Y es que, su imagen no ha estado libre de controversias. Entre los episodios más polémicos están su sonada separación matrimonial, el “Camillagate”, la muerte de la Princesa Diana, el hecho de que su fundación aceptó comisiones extraoficiales de miembros de la familia del terrorista Osama bin Laden; y que su director ejecutivo prometiera, a un saudita multimillonario, el título de caballero a cambio de una importante aportación económica.

Con todo, y aunque le tomó tiempo, parece que Carlos finalmente sentó cabeza. Hoy es quien es, por lo que ha vivido y aprendido; por lo que sus errores y el tiempo le han enseñado. Como afirmó Mark Landler, “al madurar, pasó de ser un joven torpe y dubitativo—y un infeliz esposo de mediana edad, a convertirse… en una eminencia canosa y segura de sí misma”. Por eso, en estos últimos años, la reina le fue delegando cada vez más funciones, desde viajes al extranjero hasta la apertura del Parlamento.

Fortalecer su legitimidad en Gran Bretaña y el mundo no será fácil. Hoy, la monarquía se basa menos en la “Corona”, como institución, y más en las cualidades y méritos del soberano. Y aunque nadie espera que Carlos supere el trabajo de su madre, es preciso entender que cada ser humano es único, tiene habilidades singulares y enfrenta circunstancias diferentes. Carlos III deberá darle a la monarquía su sello personal.

Quienes nos dedicamos a la investigación y consultoría de la empresa familiar predicamos que la generación al mando debe entregar el liderazgo del negocio, no cuando ellos están listos para retirarse, sino cuando la siguiente generación tiene ilusión, mediana edad y está preparada profesional y emocionalmente para dirigir. Por eso, en el caso de Isabel II y Carlos III, todo llegó a su debido tiempo. Y es que, la madurez y la estabilidad emocional son requisitos indispensables para servir, para reinar.

¿Qué lecciones le deja Carlos III a los Miembros de Siguiente Generación?

1. Si no puedes esperar, monta tu propia empresa.

Es natural que busquemos un espacio propio y que deseemos construir—Carlos también lo intentó a mediados de los 70s, cuando expresó su deseo de ser gobernador general de Australia. Sin embargo, lo que no es natural es que queramos “retirar” anticipadamente a quien goza de buena salud, le apasiona su trabajo y tiene el poder y la legitimidad para mandar. La impaciencia no es buena compañera. Así que, si no puedes esperar, o si la convivencia generacional en el negocio se vuelve intolerable, ¡emprende!

2. Crea y desarrolla tu sello personal.

El 68% de los británicos creen que Carlos aprovechará su cargo para poner un enfoque especial en el cambio climático. Y es que, aquellas advertencias sobre el cambio climático y el medio ambiente por las que fue ridiculizado en su juventud—su primer discurso sobre el tema fue en febrero de 1970 (tenía 22 años), hoy lo posicionan como un visionario. Su sello es la sostenibilidad y 50 años después, se le reconoce que “tenía razón”. Carlos ha marcado una agenda ambiental amplia y comprometida. Eso es, precisamente, lo que hoy lo diferencia de su madre.

3. Cuida tus comportamientos: El ejemplo arrastra.

La imagen pública debe cuidarse. Se lidera y manda con el ejemplo. La reina Isabel II lo sabía bien. Ella fue una guía de diplomacia y estabilidad; un modelo a seguir para sus súbditos. A Carlos le tomó más tiempo entenderlo. No sería sino hasta estos últimos 20 años que trabajaría arduamente para rehabilitar su imagen pública. Una gran lección que deja para los miembros de siguiente generación es: Por mejor posición que tengas, no subestimes el poder de la imagen pública. Evita, siempre que puedas, los escándalos.

4. Entiende las prioridades y construye poco a poco.

Aunque Carlos manifestó su compromiso con el medio ambiente, la naturaleza y las causas climáticas desde los 70s, no fue sino hasta este 2021, que la reina lo secundó en una propuesta ambientalista. A veces, los miembros de la siguiente generación quieren que los cambios sucedan de la noche a la mañana. Y cuando las prioridades son otras, el conflicto está cantado. Las épocas cambian… las monarquías y los negocios también… pero todo toma su tiempo.

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