Pareciera que la teoría del péndulo se reafirma sistemáticamente en muchos procesos nacionales e internacionales. La idea del péndulo refiere a que nos movemos de un extremo a otro ya sea en el espectro político, modelos económicas o en decisiones de carácter gubernamental. Los vaivenes son la tónica recurrente.
Pasamos de la derecha a la izquierda, de modelos socialistas a capitalistas, de economías abiertas a férreamente proteccionistas lo cual muestra lo difícil que es encontrar posiciones intermedias.
La alternancia de los modelos políticos en América Latina son claro ejemplo de esta tendencia. Recordemos cómo al cierre de la década de los ochentas y durante los años noventa proliferaron gobiernos neoliberales como el de Fernando Henrique Cardoso en Brasil, Carlos Menem en Argentina, Alberto Fujimori en Perú y en México Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo.
Las decisiones de carácter neoliberal llevaron a crisis sistemáticas en muchos de estos países lo que propició el arribo de gobiernos de izquierda como los de Lula Da Silva en Brasil, Kirchner en Argentina, Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Humala en Perú por sólo citar algunos.
Las promesas incumplidas de estos gobiernos de izquierda aunadas a la crisis económica del 2008-2009 provocó progresivamente la caída de estos gobiernos con fuertes tintes populistas lo que propició el regreso de gobiernos de derecha representados por Macri en Argentina, Sebastian Piñera en Chile, Michel Temer en Brasil o el propio Pedro Pablo Kuczynski en Perú.
Este breve regreso de la derecha en la región fue barrido de manera acelerada a consecuencia de la incapacidad mostrada en la gestión gubernamental particularmente visibilizada por la pandemia del COVID-19 que no sólo mostró la ineficiencia de las estructuras burocráticas sino que evidenció las profundas diferencias sociales no resueltas por década por los gobiernos neoliberales o los de las izquierdas populistas.
El escenario latinoamericano se ha complejizado aún más con el arribo de regímenes autoritarios que, so pretexto de atender la alarma sanitaria empezaron a gobernar por decreto pasando por encima de las constituciones, sin respeto a la división de poderes y fracturando el Estado de derecho.
En este escenario de crisis generalizada el péndulo tendió a virar hacia gobiernos autoritarios, con discursos populistas de marcada orientación mesiánica reformadora.
Más de un gobierno en la región ha llevado a cabo campañas hablando de transformación, refundación del Estado, e incluso proponiendo reformas constitucionales fundamentales, tales son los casos de Andrés Manuel López en México lo mismo que el Daniel Ortega en Nicaragua, además de Venezuela con Nicolás Maduro, a quienes se han sumado Gustavo Petro en Colombia, Gabriel Boric en Chile, Xiomara Castro en Honduras, y Nayib Bukele en El Salvador. Todos estos gobernantes se inscriben en esta nueva oleada de presidentes que se autodefinen de izquierda con discursos populistas con peligrosas derivas autoritarias.
En días recientes ha sorprendido el rotundo fracaso del presidente chileno Boric, al haber sido rechazada con más 62% de votos en contra su propuesta de nueva Constitución. Quizá la inclusión en este nuevo texto de diversos temas altamente controversiales como los matrimonios igualitarios, el aborto, la eutanasia, el otorgar mayores derechos a los grupos indígenas, así como la modificación a la estructura jerárquica entre el Senado y el Parlamento generó una respuesta contundente que asoma visos de conservadurismo, ya que a pesar de las aspiraciones reformistas del nuevo gobierno y las debilidades de los regímenes anteriores, la población expresó abiertamente su preferencia a la Constitución vigente que data de la época de Pinochet reformada en el 2005.
La respuesta del presidente chileno ha sido modificar a su gabinete e incorporar a personalidades destacadas de la transición democrática lo que lleva a su gobierno a moverse hacia un espectro político de centro izquierda dejando de lado su radicalismo anterior.
Esta experiencia de Chile debiera despertar las conciencias en México para que la población ejerza una verdadera ciudadanía, demande plebiscitos reales y no consultas manipuladas desde las esferas gubernamentales para satisfacer deseos presidenciales, es tiempo de levantar las voces ante las decisiones autoritarias de la 4T, la violación sistemática de la división de poderes y llamar a la rendición de cuentas.
La autora es Doctora en Relaciones Internacionales, especialista en Asuntos Globales y Política Internacional. Profesora investigadora de la Escuela de Gobierno y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey.