En mis inicios como estudioso de la felicidad, llegó a mí un fragmento del libro de Víktor Frankl, El Hombre en Busca de Sentido, en el que hace referencia a la actitud del ser humano. El fragmento dice así: “Al hombre le podrán quitar todo, excepto una cosa, la última de sus libertades: la libertad de escoger la actitud que más le plazca ante cualesquiera que sean las circunstancias”.
En lo particular, pienso que esta frase es muy poderosa y al mismo tiempo implica una gran responsabilidad. Nos puede pasar de todo, bueno o malo, pero la manera cómo reaccionamos depende de nosotros, es nuestra elección. En mis conferencias utilizo mucho el ejemplo de un choque de vehículos. Si nos chocan, podemos iniciar un pleito, ponernos a llorar o marcar al seguro para tratar de seguir adelante. Si alguien nos ofende, podemos pelear o dejarlo pasar; si alguien nos alaba, podemos ser arrogantes o tomarlo con modestia; si perdemos una competencia, podemos hacer berrinche o aprender de la derrota.
La actitud reviste una importancia muy significativa en muchos ámbitos de nuestras vidas. En el área de recursos humanos a la hora de reclutar para una posición, es muy importante observar las actitudes de los candidatos. Podrán tener una gran trayectoria, mucha experiencia y estudios profundos en la materia. Pero si un candidato no presenta una actitud de cooperación, de trabajo en equipo o de motivación por desarrollar su función en la empresa, difícilmente será útil para la organización.
Tomemos un ejemplo más mundano: el fútbol soccer. Quienes somos aficionados a este deporte en México, sufrimos con mucha frecuencia por lo que consideramos que es una falta de actitud de los jugadores. Somos testigos de las inversiones que se hacen para adquirir a ciertos jugadores y después nos decepcionamos por el desempeño que muestran. Ejemplos abundan de equipos con alto presupuesto que con frecuencia decepcionan y viceversa. Y afirmamos, sin dudar, que la diferencia la hace la actitud.
Hace unos días recibí un vídeo que mi hermano Fernando nos envió al grupo de golf de la familia. En este vídeo, se afirma que la diferencia en las fortunas de las personas puede ser explicada por la actitud de las mismas. Según el vídeo, todas las personas tenemos aptitudes innatas y aptitudes adquiridas y la suma de ambas se potencializa con nuestra actitud. Menciona el conductor del vídeo que en un estudio de Harvard se afirma que el 85% del éxito de las personas puede ser explicado por la actitud. Yendo aún más allá, se afirma también que la actitud es la palabra más importante del idioma del ser humano.
Por otro lado, muchos de los lectores habrán visto y/o escuchado a Víctor Krüpps, quien mantiene una tesis similar. Para Víctor, el valor de una persona está en función de los conocimientos, las habilidades y su actitud. El detalle es que mientras el conocimiento y las habilidades se tratan de una manera aditiva, la actitud multiplica la suma de estas dos. Nuevamente, la actitud se convierte en un elemento que potencializa los recursos para darle más valor a las personas.
Pero, ¿Qué es la actitud? Si buscamos en Google vamos a encontrar una infinidad de definiciones, algunas muy simples y otras muy rebuscadas. Partidario como soy de las cosas sencillas, y con el riesgo de que me ubiquen como poco científico, comentaré lo que dice Wikipedia: La actitud es el comportamiento que emplea un individuo frente a la vida. Y si hablamos de comportamientos, tendremos que reconocer que hay una buena cantidad de éstos que podemos adoptar según sean las circunstancias.
Haciendo referencia a un mensaje de otro de los grupos de whatsapp (¿cuántos tienen ustedes?), nuestro amigo Jorge con frecuencia nos invita a empezar el día con toda la actitud. El mensaje se entiende, pero creo que es válido preguntarse, ¿cuál actitud? En un artículo de Bryan Longo que aparece en la página de Psicología-Online, se detallan las veinte actitudes principales que puede presentar un ser humano. En esta lista figuran la actitud positiva y la negativa, por supuesto, pero también aparecen otras actitudes como la racional, flexible, empática, suspicaz, colaboradora, etc. Tenemos para escoger, sin duda.
¿Y qué relevancia tiene la actitud en la vida empresarial? Pienso que mucha, es más, pienso que es clave. Con frecuencia escuchamos decir a los jefes que cierto colaborador tiene una actitud negativa o de poca colaboración. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en cuál es la actitud que nosotros proyectamos hacia nuestro equipo de trabajo. ¿Somos empáticos? ¿Sabemos escuchar? ¿Nos interesa el desarrollo de nuestra gente? ¿Proyectamos una actitud de trabajo y de esfuerzo? La actitud de los líderes es fundamental para el buen desempeño de los equipos. Y si volvemos al fútbol, recordemos que un entrenador que motiva es un entrenador exitoso.
Sobra decir que en lo personal la actitud también juega un papel por demás preponderante. Una actitud optimista, positiva, de lucha, de empatía, de agradecimiento y demás comportamientos similares nos ayudarán sin duda a ser más felices y más exitosos.
Y sí, tenemos la libertad escoger la actitud que más nos plazca en cualquier circunstancia.
Y si las circunstancias no son favorables, siempre podremos cambiar nuestra actitud.
El autor es consultor y conferencista en los temas de felicidad, bienestar y calidad de vida.
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