La ineficacia gubernamental en Nuevo León es fruto del Populismo. Sí, el nuevo Nuevo León y su renacer en su capital tienen tintes populistas. A continuación, expongo las razones y espero, como en todo sistema democrático, sea materia de crítica y de discusión.
Llevamos, al menos, dos sexenios con gobernantes que tienen las características de los populismos estudiados en las democracias latinoamericanas. ¿Cuáles son esas características? De acuerdo con el politólogo francés Pierre Rosanvallon, en su libro El Siglo del Populismo (2020), los populismos pretenden regenerar, renacer y/o cambiar la democracia representativa.
¿Cómo lo hace? 1) polarizando, 2) alejándose y desprestigiando los instrumentos de representación, y 3) optando por un tipo de democracia centrada en el político y no en la creación de condiciones que generen una participación ciudadana con conciencia democrática para resolver los problemas de fondo, o al menos los prevenga.
Sobre este último punto concentraré el análisis. La falta empatía y sensibilidad por parte del Gobierno estatal y los municipios de Monterrey y García, son ejemplos de ello. Por un lado, El Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública señala que Nuevo León tiene el nada glorioso primer lugar en feminicidios y, por el otro lado, la falta de coordinación gubernamental entre los municipios de Monterrey y García con las instituciones del gobierno estatal responsables de la salvaguarda de los Derechos de las Mujeres. Dejaron pasar, omitieron y/o no tomaron importancia de dos casos de intentos de feminicidio a mujeres indígenas.
Es decir, seguimos tan concentrados en el político que quitamos la mirada en lo ineficaz de sus gobiernos y funcionarios/as.
La falta de empatía, de sensibilidad y el desconocimiento de las características de la población en Nuevo León, por parte de los funcionarios estatales y municipales, es muy grave. A partir de la llegada del nuevo Nuevo León, y de la instalación de los gobiernos municipales que tienen presencia de personas indígenas, la violación de sus derechos políticos y humanos han sido una constante. Como fue el caso de la violación del derecho a la consulta previa, libre e informada para la elaboración del Planes de Desarrollo a nivel estatal y municipal.
En 2015, con la consigna de la raza paga, la raza manda, se pensó que la opción independiente era la panacea de nuestros males. Alrededor de 1 millón de personas en Nuevo León lo creyeron, votaron por el Bronco y la historia se cuenta sola.
En 2021, bajo la promesa de sacar al viejo león para construir la “identidad” del nuevo león, Samuel García ganó con alrededor de 700 mil votos; mientras que, en Monterrey, bajo la ilusión de pretender que otro México renazca en la otrora llamada Ciudad de las montañas, Colosio obtuvo alrededor de 200 mil votos.
El problema con lo anterior, más allá del eslogan, de los videos y de las promesas, es que nuestros problemas en la entidad de agravan. El caso de la falta de coordinación gubernamental en temas sensibles como el feminicidio y el desconocimiento de los derechos de las personas indígenas dan muestra que el Otro México no renace en Monterrey y tampoco el nuevo Nuevo León cambia las prácticas de la vieja política.
La omisión, el compadrazgo, el comadrazgo, la falta de voluntad política y el desconocimiento de Nuestras realidades han ido provocando la ineficacia gubernamental.
Y, contradictoriamente, lo anterior alimenta constantemente a los populismos. ¿Dentro de 5 años quién vendrá para corregir la plana?, ¿qué nos prometerán y a qué consultor de marketing político depositarán el futuro de nuestro estado?
Tenemos dos vías: 1) El silencio, viendo cómo violentan constantemente nuestros derechos; o, perder el miedo y 2) hablar, para hacerles saber que en las democracias se interactúa, se conoce la realidad social siendo parte de ella.
La democracia no solo es soberanía de pueblo, elegir a gobernantes, deliberación y consultas con presentaciones rimbombantes en redes sociales e instalaciones gubernamentales, democracia también es apreciar todas las características y condiciones sociales de la realidad del verdadero Nuevo León.
El autor es doctor en Ciencia Política y profesor en la Licenciatura de Política y Gobernanza (LPG) en la Universidad de Monterrey (UDEM).