El Dr. David R. Hawkins realizó un estudio, durante más de 20 años, el cual incluyó más de 10 mil personas, a través de la kinesiología, cuyo resultado fue el mapa de la conciencia, donde presenta la diferencia entre el poder y la fuerza.
La fuerza se mueve en contra de algo, y el poder no lucha en contra de nada, al contrario, es energizante, generoso y amoroso, nos da energía y vida, nos hace sentirnos bien con nosotros mismos. El verdadero poder emana de la conciencia.
Volvernos conscientes de nuestro poder es el mejor regalo, pero también es lo mejor que podemos darle al mundo entero: esto requiere reconocer nuestros pensamientos. Unos pocos pensamientos positivos, durante el día, contrarrestan nuestros pensamientos limitantes. Piensa ahora en algo que te haga sonreír, en algo de lo que estés agradecido, y en algo que puedas apreciar: nota el cambio en tu energía, en cómo te sientes.
El Dr. Hawkins, en su mapa de conciencia, calibró las emociones y las clasificó en dos grupos: al primero le llamó de falsedad (fuerza), que es donde están todos los niveles de baja vibración (por debajo de 200), y al segundo le llamó verdad (poder), que son todos los de vibración alta (de 200 a 1000). La medida está en hertz.
Los siguientes son niveles de falsedad (fuerza): nivel vergüenza, vibra en 20, y es cuando nos sentimos humillados; nivel culpa, vibra en 30, y la culpa es muy utilizada en nuestra sociedad para manipular y castigar, lo cual se manifiesta en remordimiento y nos sentimos víctimas; nivel apatía, vibra en 50, y sucede cuando se abandona la esperanza y nos sentimos desesperados; nivel miedo, vibra en 100, y la proliferación de temores es tan ilimitada como la imaginación; nivel deseo, vibra en 125, ya que el deseo guarda relación con la acumulación y la avaricia; nivel enojo, vibra en 150, y surge del deseo frustrado, lo que lleva con facilidad al odio que erosiona todas las áreas de la vida personal; nivel orgullo, vibra en 175, el cual divide y da lugar a las facciones (el lado oscuro del orgullo es la arrogancia y la negación, que impiden el crecimiento.
Los siguientes son los niveles de verdad (poder): nivel valentía, vibra en 200, cuando estamos dispuestos a probar cosas nuevas, a lidiar con los cambios y con los desafíos de la vida; nivel neutralidad, vibra en 250, representa la liberación de las oposiciones, es flexible y está libre de juicios, lo que permite el desapego a los resultados; nivel buena voluntad, vibra en 310, estas personas son contribuyentes netos al bien social, y cuentan con una autoestima sana; nivel aceptación, vibra en 350, permite entender que somos la fuente y los creadores de las experiencias de la vida; asumir esta responsabilidad es lo que distingue este grado de evolución, caracterizado por la capacidad de convivir en armonía con las fuerzas de la vida; nivel amor, vibra en 500, se caracteriza por el desarrollo de un amor incondicional, inmutable y permanente; se relaciona con el mundo de una manera amable y servicial, tiene la capacidad de elevar a otros, y de alcanzar grandes logros por la pureza de sus motivos; nivel alegría, vibra en 540, a medida que el amor se vuelve más incondicional, se empieza a experimentar una sensación como alegría interna; este nivel también es el nivel de sanación, y de los grupos de autoayuda basados en la espiritualidad; nivel paz, vibra en 600; este campo energético está asociado con la experiencia que se relaciona con expresiones como trascendencia, autorrealización y conciencia de Dios; nivel iluminación, vibra entre 700 y 1000, es el nivel de los grandes seres de la historia, los cuales originan las pautas espirituales, y se produce una identificación del Ser con la Conciencia y la Divinidad.
Tu nivel de conciencia depende del área de tu vida en la cual estás enfocado; podemos oscilar, en el mismo día, entre ellos. Entender los niveles, para crear conciencia y vivir en magnitud desde nuestro poder, es la mejor forma de presentarnos ante las situaciones que vivimos actualmente.
La autora es profesora del programa de Desarrollo Organizacional en la UDEM y consultora en bienestar organizacional. Cuenta con un doctorado en Cambio Organizacional por la Universidad de Pepperdine.