Después de un año 2021 donde se vio algo de luz en materia económica con una recuperación en el crecimiento de 4.8% (a partir de una caída previa de 8.2%) y donde se esperaba que en este 2022 la situación pudiera mejorar aún más, la inestabilidad en la economía mundial, las consecuencias de la pandemia y las malas decisiones tomadas por el gobierno en términos de desproteger a la industria nacional, han tornado de un momento a otro el panorama nuevamente nebuloso, ¿qué sucedió?, ¿qué nos deparan los siguientes meses en materia de crecimiento económico? Para dar respuesta a esta interrogante se pueden analizar los siguientes indicadores:
PIB. De acuerdo con información de la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado aplicada por Banxico, en diciembre de 2020 se esperaba que para el 2022 el crecimiento del PIB tuviera una variación anual de 2.59%, un año después esta expectativa había crecido a 2.79%, pero en junio de este año se redujo hasta niveles de 1.77%. Lo lamentable es que el desempeño de la economía mexicana continuará siendo afectado a la baja por el comportamiento de la pandemia (la quinta ola de contagios de la variable omicron), tanto a nivel nacional como internacional, lo que significa que en realidad este problema no está superado. Por ejemplo, Harbor recortó el pronóstico del PIB de México para 2022 y 2023 ante expectativas de un menor dinamismo económico con nuestro vecino comercial del norte, y una creciente tendencia inflacionaria en México que llevará a Banxico a seguir elevando la tasa de interés. Para 2023 se prevé una expansión del PIB de entre 1.9% y 3.9%, con una estimación puntual de 2.9%, según información de la gobernadora del banco central.
Inflación. De acuerdo con información de la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado aplicada por Banxico, en diciembre de 2020 se esperaba que para el 2022 la inflación anual llegara a niveles de 3.53%, un año después esta expectativa había crecido a 4.22%, pero en junio de este año se disparó hasta 7.45%. Esta tasa está más allá del doble de la meta oficial de Banxico (3%). Sin embargo, un motivo de preocupación aún más fuerte lo representa el que la inflación subyacente tiene más de 15 meses con registros por encima de la meta, siendo ésta un indicador más preciso para reflejar los cambios en los precios de una forma menos errática, representando principalmente los aumentos en los precios de alimentos, bebidas y mercancías en general, mostrando que las medidas anunciadas por el gobierno federal (pactos) para solventar esta situación han sido insuficientes.
¿Qué es lo que está detrás de estas cifras de crecimiento e inflación?
Es posible explicar que el deterioro de las expectativas de crecimiento e inflación se ha visto principalmente afectado por sucesos ocurridos recientemente, tales como:
Conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. Esta guerra cuyo inicio data de febrero de este año, ha ocasionado el aumento de los precios de bienes energéticos y productos agrícolas y la interrupción en las cadenas de suministros, dando lugar a una escasez en materia prima y alimentos, afectando los procesos productivos de la industria manufacturera y sus derivados, y trayendo un impacto en los aumentos de precios de muchos bienes de consumo general.
Aumento de la tasa de interés. En los últimos meses los principales bancos centrales del mundo (Banxico y la Reserva Federal no se han quedado atrás) han apostado por aumentar la tasa de interés como una medida para estabilizar la inflación, sin embargo, esto tiene un alto costo, como lo es la limitación en el crecimiento económico. Una mayor tasa de interés hace menos atractiva la inversión en activos fijos (inversión extranjera directa) reduciendo las posibilidades de un mayor volumen en la producción de bienes.
Confinamiento de China. La quinta ola de contagios del covid-19 ha obligado a la economía china a entrar en un nuevo estado de confinamiento cerrando uno de sus principales puertos de exportación como lo es Shanghai, sede de diversas multinacionales. La falta de exportaciones chinas afectará nuevamente las cadenas de suministro mexicanas, deteriorando su crecimiento económico y desalentando una posible recuperación.
Finalmente, en el caso de México no pueden omitirse de este análisis las políticas, principalmente económicas, del gobierno de López Obrador, así como los conflictos con el empresariado norteamericano en torno al TMEC (inversión en energías limpias y renovables), y la creciente inseguridad que se vive en gran parte del territorio nacional.
El gobierno de México continúa teniendo un gran reto para este 2022, un año de obstáculos, tanto en materia económica como financiera, ya que no solo se trata de estabilizar la inflación, sino también de conseguir una plena recuperación económica. Se vuelve imperativo encontrar grandes soluciones a los problemas que enfrentamos, tal como puede ser el fortalecer la confianza hacia los inversionistas, garantizar el cumplimiento de un estado de derecho, combatir la corrupción, así como acelerar el proceso de vacunación para la población menor de 15 años.
En resumen, el panorama aún no ofrece signos claros de una mejoría real y evidente con la que podamos estar en condiciones similares a 2018. La economía mexicana podría mejorar en este año, aunque seguramente terminará con cifras por debajo del 2021, alejándonos aún más de una salida real a todos los problemas iniciados con el surgimiento de la crisis sanitaria ocasionada por el covid-19.
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El autor es Director del Programa Académico de la Licenciatura en Economía en la Universidad de Monterrey y Presidente de la Asociación Nacional de Instituciones de Docencia e Investigación Económica, AC.