El concepto ESG para algunas personas pueda resultar nuevo, otros lo consideran un término que han estado resaltando en múltiples foros en los últimos años; para otras personas aún será desconocido; sin embargo, para un cierto grupo de personas es un término acuñado hace ya bastante tiempo y con el que han estado trabajando y generando análisis, políticas y toma de decisiones por una mejor gestión de los recursos.
ESG refiere por sus siglas en inglés a Environmental, Social and Governance y son criterios relacionados a factores ambientales, sociales y de gobierno empleados por las empresas a nivel mundial. Desde sus orígenes cada vez más compañías están incorporando estos criterios dentro de sus actividades, sobre todo el que más ha tenido impacto es el gobierno corporativo y veremos muchas más adhiriendo este pensamiento en los próximos años, lo anterior, cómo forma de armonizarse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la Agenda y a los compromisos de París-Glasgow para combatir el cambio climático.
Este fenómeno de adopción no solo lo estamos llevando a cabo en México sino en el mundo entero. En los últimos años se ha observado un aumento en el nivel de compromiso de los países, acciones emprendidas por empresas, reguladores preocupados por establecer reglas claras que apoyen el bienestar del sistema financiero, la economía, así como ciudadanos más conscientes que exigen mejores servicios y productos. Ejemplos de ello son las recientes regulaciones en países como Reino Unido, Unión Europea, Brasil, Colombia, Chile, así como los compromisos del sector financiero para llegar a un balance de carbono cero en 2050.
Hay que recordar que el desempeño ESG de una organización está ligado positivamente su éxito, resiliencia e incluso en algunos casos a retornos de inversión más positivos. Ahora bien, esto carece de sentido si no existe un marco de referencia que ayude a dar certidumbre y transparencia a la información ESG. En este sentido, globalmente existen iniciativas que permiten a las empresas seguir las mejores prácticas, el inconveniente es que cada una tiene elementos que la hacen diferente no brindando homogeneidad en las definiciones, su evaluación y la forma de reportar. Esto se observa en las iniciativas de Global Reporting Initiative, Integrated Reporting, Sustainability Standards Accounting Board, Carbon Disclosure Standards Board, Task Force on Climate Related Financial Disclosures, entre otras.
A partir de esto surge la prerrogativa, si todos estamos diseñando e incorporando los criterios cómo saber que lo estamos haciendo de forma clara, ordenada y alineada. Dado lo anterior, en 2021 se creó el ISSB dentro de la fundación IFRS quien es la entidad responsable a nivel mundial de publicar las normas para reporte contable de las empresas públicas y ha esbozado dos nuevas normas para homogeneizar los procesos: NIIF S1. Requerimientos Generales para la Información a Revelar sobre Sostenibilidad relacionada con la Información Financiera y NIIF S2 Información a Revelar relacionada con el Clima.
Ambas disponibles para consulta con el fin de homogeneizar no solo la forma de reportar sino obtener calidad en la divulgación y facilitar la toma de decisiones de inversión relacionadas a la sostenibilidad. La NIIF S1, tiene como objetivo principal que las empresas públicas transparenten cualquier información que pueda generar o restar valor a sus accionistas en materia de sostenibilidad enmarcado en la forma que opera la organización sobre el gobierno corporativo, la estrategia y modelo de negocio, la gestión de riesgos, así como un soporte sólido basado en métricas y objetivos claros. Incluye una definición de materialidad con referencia a otras normas contables del IFRS como son IAS 1 e IAS 8.
La NIIF S2, está enfocada particularmente en la integración del cambio climático en la forma de operar de la empresa considerando nuevamente los cuatro pilares anteriormente mencionados. Ayuda básicamente a identificar, valorar y asimilar los impactos positivos y negativos del cambio climático en la estrategia de la empresa en favor de sus accionistas. Una particularidad de la norma es que abre la puerta al reporte del alcance 3 relacionado con la cadena de valor y/o productos-servicios cuando este tema resulte material.
Ambos estándares tienen en su ADN las recomendaciones del Task Force on Climate related Disclosures (TCFD) las cuales son respaldadas por más de 3,000 empresas en el mundo y está siendo considerada para regulaciones en países como Estados Unidos y Europa. La implementación formal a nivel global se iniciará muy probablemente a partir de 2024 y ya está siendo sujeto de estudio en México a través del Consejo de Normas de Información Financiera (CINIF).
Ambos borradores están abiertos a consulta pública hasta el 29 de julio de 2022 y se espera recibir comentarios para mejorar la calidad y aplicabilidad de las normas en los diversos entornos que le esperan. ¡No perdamos la oportunidad de participar!
Dra. Mariel Carreño Huicochea es Directora Académica del Departamento de Contabilidad y Finanzas del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México. Su correo es marielch@tec.mx.
Alan Xavier Gómez Hernández es profesor del Departamento de Contabilidad y Finanzas del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México. Su correo es alan.gomez@tec.mx