Monterrey

Luz Araceli González: La relación bilateral México-Estados Unidos más allá de visitas oficiales

Es necesario considerar otros factores en la relación bilateral

Esta semana especial atención ha generado la visita del presidente mexicano a la Unión americana, sin embargo más allá de los discursos y la declaratorias de buenas intenciones es necesario considerar otros factores en la relación bilateral entre México y Estados Unidos que trascienden las visitas de estado.

La geopolítica nos recuerda que la posición geografía determina, en gran medida, los asuntos prioritarios en las agendas de política exterior de los países. Diversos asuntos como guerras, intervenciones, tránsito de personas, flujo de mercancías, así como múltiples actividades legales y otras al margen de la ley se intensifican debido a la contigüidad entre países tal es el caso de la posición de México respecto a su vecino del norte.

La franja fronteriza de 3185 km. que separa a nuestro país de Estados Unidos es una determinante clave para entender las dinámicas en la relación bilateral. Una frontera compleja que sirve de escenario a un intenso flujo migratorio legal e indocumentado, el más importante intercambio comercial siendo Estados Unidos el principal socio al representar más de dos terceras partes de nuestras exportaciones, además de un flujo considerable de armas y drogas hacen de esta frontera un factor decisivo en la agenda de ambas partes tanto por la complejidad ya referida así como la diversidad de temas que incluyen asuntos nacionales y transfronterizos.

Además de las cuestiones geopolíticas, la historia es otro elemento que determina esta relación. Desde el siglo XIX la frontera norte ha representado un reto mayúsculo particularmente para los gobiernos mexicanos. En un primer momento el interés nacional se centró en la integridad territorial y posterior a los tratados de Guadalupe Hidalgo de 1948 con los que se cedió cerca del 55% del territorio al vecino del norte, los temas binacionales han ido incorporando más dimensiones.

Las prioridades han incluido el respeto a la soberanía, el reconocimiento definitivo de los límites fronterizos, el tratamiento y gestión del agua en ambos lados de la frontera, además de múltiples temas que vulneran la seguridad de ambas naciones entre los que destacan: la migración, el tráfico de armas, drogas, personas, a los que se vino a sumar, en el arranque del siglo XXI, el tema del combate al terrorismo, cuestiones medioambientales y más recientemente asuntos de salud tras la pandemia del Covid-19.

Hoy esta relación se encuentra en una condición particularmente compleja no sólo por la interdependencia asimétrica que la caracteriza sino por la tensión en diversas áreas. Pocos momentos en la historia entre ambos países habían sido tan inciertos como lo es hoy, resultado de la inconsistencia entre la retórica discursiva y las acciones implementadas.

Pareciera que pocos recuerdan el entusiasmo que generó Joe Biden recién llegado a la casa blanca al establecer la iniciativa de una reforma migratoria integral a través de la cual otorgaría la ciudadanía a más de 11 millones de indocumentados que incluía a los Dreamers, los beneficiarios del programa DACA, y a quienes gozaran del Estatus de Protección Temporal (TPS). A año y medio de aquella promesa inicial poco se ha hecho, en tanto que en la praxis se evidencian, día tras día políticas que recrudecen acciones contra los migrantes irregulares que buscan acceder al “sueño americano” al tiempo que Andrés Manuel López sigue insistiendo en visas para trabajadores temporales que nos recuerda el añejo “Programa Bracero” instituido durante la Segunda Guerra Mundial.

Discursos y declaratorias van y vienen, no obstante las acciones dejan importantes vacíos. En este encuentro poco o nada se dijo de la estrategia de seguridad acordada entre los dos países apenas en octubre pasado llamada “Entendimiento Bicentenario” a través de la cual se buscó establecer una nueva alianza en materia de seguridad.

Cabe destacar que la presencia de AMLO fue poco atendida por la prensa estadounidense la cual prefirió recordar el desaire del mandatario mexicano a la reciente cumbre de las Américas, además de las polémicas generadas a partir de sus declaraciones en torno al desmantelamiento de la Estatua de la Libertad lo cual no genera un ambiente propicio para trabajar de manera efectiva en temas que apremian como lo son la protección de los connacionales del otro lado de la frontera, la migración, salud, seguridad, delitos transfronterizos, el tráfico de drogas armas, trata de personas, entre otros. Nuevamente hemos presenciado una retórica de buenas intenciones en cuyo fondo destacan los altos índices de inseguridad, inflación, falta de observancia al estado de derecho, y la desconfianza hacia la 4T por amplios sectores en ambos lados de la frontera.

Luz Araceli González U.

La autora es Doctora en Relaciones Internacionales, especialista en Asuntos Globales y Política Internacional. Profesora investigadora de la Escuela de Gobierno y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey.


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