Monterrey

Sara Lozano: Crisis de agua y de políticas

Nada interesante por decir sobre las políticas públicas y las estrategias estadistas para esta crisis en crisis

LA PROPIA POLÍTICA

En NL se anunció la crisis de agua desde el año pasado, la crisis empezó a principio de este; ahora cierran Cerro Prieto para entrar en La Crisis. Ya van nueve meses con la psicosis y sigue la ausencia de políticas claras para el consumo optimizado del agua potable.

Desde el gobierno van soltando la información a cuentagotas, parece que la resguardan hasta que llega el momento mediático. En reacción a los bloqueos, se programan pipas o se informa de los negocios que se conectan a la red doméstica para hacer sus enjuagues ¡Qué novedad! Y de pasada hablar del cierre de la presa.

La ciudadanía consciente y generosa ha compartido ideas de como reutilizar el agua: Dispensadores de agua hechos con botellones PET, mecanismo para recolectar el agua residual de las lavadoras, tambos para el agua condensada de los aires acondicionados, recipientes para enjuagar los trastes y reutilizar esa agua.

Además, para reducir el consumo de agua aunque haya abasto en ese momento: baños de jícara con cubeta, recolectar varias descargas antes de jalarle al escusado, riego mínimo de las plantas con lo que se va recolectando. La población ha compartido montones de videos con propuestas, habla de ellas en las redes privadas y las sociales.

Las empresas –algunas– han hecho su parte, aquello que se puede producir en otro estado está tardando más en llegar, pero aquí no está consumiendo agua. Mejor aún, han mantenido los precios en lo posible. En los centros laborales se han implementado medidas para reducir al máximo los consumos con estrategias tan creativas como las ciudadanas.

Repito, las empresas han establecido políticas para el ahorro/reutilización del agua y el gobierno no. A nueve meses de la advertencia a lo más que se ha llegado es el bombardeo de nueves como medida de emergencia y a reaccionar mediáticamente.

Las actividades de inspección a presas privadas, viviendas y/o negocios las debería hacer Agua y Drenaje (AyD) desde su misma existencia. La crisis de agua que se padeció en los 80′s nos enseñó el valor estratégico de estas acciones preventivas. Una política pública, por ejemplo, podría utilizar el generoso catálogo provisto por la ciudadanía y desde ahí tomar acciones de difusión, mandato y vigilancia.

¿Qué hacer si no hay una directriz para la ciudadanía que no es consciente ni ha sido generosa en asuntos del agua?, ¿cómo integrarla a los esfuerzos colectivos para sobrevivir los varios meses que va a durar esta crisis en crisis? Se necesita una política pública con visión de estado, que incomode a algunos, pero que beneficie a todos. Eso sería una acción novedosamente visionaria.

Parece que no ven más más allá de lo inmediato y se nota que no hay empatía con la población. Otro ejemplo, en todo este tiempo no han mejorado la aplicación de AyD en donde, después de registrar el número de servicio -mal referenciado, por cierto- lo que aparece en la portada es el saldo vencido y nada más. Si se quiere reportar alguna fuga o desperdicio se deben registrar todas las minucias de un domicilio como si no existiera ya el botón para enviar la ubicación actual.

Triste pero cierto, el alcance de las acciones de gobierno apenas llegan al ombligo del funcionario, ni qué decir de las políticas públicas y ni de las estrategias para la crisis en crisis del agua.

Sara Lozano

Sara Lozano

Colaboradora en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública y profesora en el Tec de Monterrey de Ciudadanía y Democracia. Integrante fundadora de Ellas ABP coordinadora de programas por la prevención de la violencia laboral y económica contra las mujeres.

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