No hay duda de que estamos en la quinta ola de contagios de COVID19, y aunque los contagios siguen subiendo el número de decesos se ha mantenido en niveles afortunadamente bajos. De acuerdo con datos de WHO en la última semana de junio tuvimos más de 111 mil casos nuevos, cuando habíamos tenido un poco más de 30 mil casos solamente en la primera semana de ese mes; esto es, pasamos de tener 4,700 nuevos casos promedio por día a tener casi 16 mil al finalizar el mes de junio. Ya para la primera de semana de julio estamos pasando los 32 mil nuevos casos por día, justo al inicio del periodo vacacional, por lo que es de esperar que los contagios sigan subiendo.
Todo parece indicar que las vacunas están siendo efectivas para contrarrestar los efectos y reducir el riesgo de síntomas graves, e incluso la muerte; desde marzo de este año las muertes se han mantenido por debajo de las 100 personas por día. Por supuesto preocupa que en la mayoría de las ciudades en México y en muchos otros países, las medidas de prevención cada vez son más relajadas, creo que le estamos haciendo mucha confianza a la vacuna, ojalá se mantenga la efectividad de la misma, pero si algo hemos aprendido desde enero del 2020 es que este bicho continuará mutando y debemos mantenernos alertas. Si bien, por el momento no parece que el COVID19 sea el principal factor que ponga freno a la recuperación económica, debemos mantener cierta precaución para evitar seguir deteriorando nuestro ya débil sistema de salud.
Adicionalmente, debemos reconocer que la recuperación económica, además de incipiente y amenazada por factores externos que ya hemos comentado en otras ocasiones, no ha sido homogénea en el país. Sabemos que las regiones en México presentan grandes diferencias en términos económicos; por ejemplo, mientras que el Producto Interno Bruto per cápita en los estados de la frontera norte es mayor a $12 mil dólares en promedio, en los estados del sur del país es menor a los $4 mil dólares; y de la misma manera la recuperación económica ha sido desigual.
Hace algunas semanas el Banco de México publicó un reporte muy interesante sobre las economías regionales en el primer trimestre de este año. En este reporte podemos identificar cuáles han sido los motores de la recuperación económica regional. Por ejemplo, en la región norte del país, la actividad económica tuvo un crecimiento anual en el primer trimestre de este año, respecto al mismo periodo del 2021, de 1.6 por ciento; la región centro-norte tuvo un crecimiento del 2 por ciento, la región centro de 0.40 por ciento y la región sur del 3.6 por ciento. En todos los casos, el sector turismo (medido en el número de cuartos ocupados) fue el sector que presentó la mayor reactivación económica respecto al 2021. La región sur tuvo un crecimiento superior al 100 por ciento en cuanto al número de cuartos ocupados, seguido por la región centro con el 99 por ciento. Otro sector motor de la actividad económica en la región sur fue el sector construcción, dicha región tuvo un crecimiento del 23.7 por ciento en este rubro respecto al primer trimestre del 2021, seguida de la región centro-norte con un crecimiento del 6.4 por ciento y la región centro con el 1.9 por ciento. En la región norte este sector apenas creció un 0.1 por ciento. Sin embargo, en la región norte, el motor claro de crecimiento es el sector manufacturero que creció un 6 por ciento, seguido por la región sur con el 4.6 por ciento, después el centro con el 3.1 por ciento y por último la región centro-norte con el 2.7 por ciento.
Por otro lado, de acuerdo con la encuesta a especialistas en economía del sector privado del Banco de México, los principales retos que podrían frenar la recuperación económica ya no son del todo los factores externos, sino los internos; así como también los factores relacionados a la gobernanza en el país tales como: la inseguridad, la incertidumbre sobre la economía interna y la creciente inflación. Particularmente sobre el tema de la inseguridad en el país es claro que el gobierno federal es quien debe y puede hacer algo, mientras que el Banco de México se debe enfocar en el control de la inflación, el gobierno federal debe hacer lo mismo para reducir la inseguridad y eliminar el freno para la recuperación económica.
Sabemos que la perspectiva de crecimiento para todo el 2022 se deteriora cada vez más como resultado de diversos factores como: la debilidad en la cadena de suministro, la guerra entre Rusia y Ucrania, el incremento en los precios de las materias primas, entre otros; pero la falta de confianza en la estabilidad interna en México es lo que está frenando especialmente la inversión productiva, como lo es en construcción y en la creación de nuevas empresas. Si hay algo en lo que el gobierno federal se deba enfocar finalmente en la segunda mitad de este 2022 y en la segunda mitad de este sexenio, deberá ser en mejorar el clima de seguridad en el País.
