Monterrey

Angel Maass: Radiografía del Crédito Bancario

Se recomienda ser prudente en el uso del crédito en un entorno de alzas recurrentes de tasas de interés, más aún cuando esta es variable

Estimados lectores, quizá muchos de ustedes al igual que yo se pregunten sobre el dinamismo del crédito bancario, particularmente en un entorno operativo complicado y con un nivel considerable de incertidumbre. Entre las posibles causas, puedo referir a las presiones inflacionarias a nivel global, el conflicto entre Rusia y Ucrania que muy probablemente no vislumbrábamos, así como una posible quinta ola de COVID, entre otros factores.

Ante estos acontecimientos que a nivel local también no puedo dejar de mencionar el tema de inseguridad, quiero compartirles información sobre el financiamiento otorgado por la Banca Múltiple en México, haciendo énfasis a la etapa post pandemia. Recordemos que, en nuestro país, la declaratoria de emergencia sanitaria por COVID se decretó a finales de marzo de 2020.

Precisamente, a partir de ese punto en el tiempo que el crédito vigente empresarial y personas físicas con actividad empresarial, todavía no se recupera del todo, aunque se observa una tendencia al alza. Por su parte, el crédito al consumo ya se encuentra marginalmente por encima de la fecha referida, mientras que vivienda no ha dejado de crecer.

(Véase: https://public.flourish.studio/visualisation/10501119/)

Cabe subrayar que, en el caso de vivienda, la cartera vigente se ha visto favorecida por aquella del tipo medio y residencial y que al cierre de abril de 2022 representa 95.55% del total de dicho segmento crediticio. En lo personal, considero que las personas con la capacidad suficiente de recursos han aprovechado los esquemas a tasa fija que generalmente ofrecen se ofrecen para hipotecas y que, a pesar del alza recurrente por parte de Banco de México, el costo de dicho producto se ha mantenido relativamente bajo, inclusive por debajo de la inflación.

(Véase: https://public.flourish.studio/visualisation/10502302/)

De hecho, en la declaración fiscal del ejercicio contable 2021, hubo gente que no pudo deducir el interés real de sus créditos hipotecarios como consecuencia de que la tasa de interés pactada en sus respectivas hipotecas resultó menor a la inflación anual de 7.36%. Seguramente algunos de ustedes se sentirán identificados con esta situación que podría repetirse por segundo año consecutivo en caso de que la inflación siga en ascenso.

Respecto al crédito al consumo, se observa que la cartera vigente al cierre de abril del presenta año registró un crecimiento anual de 4.18% en términos reales (es decir, descontando la inflación de 7.68%). Resulta interesante que, con una inflación elevada respecto al pasado reciente, crédito al consumo registre su máximo histórico desde finales de 2008.

(Véase: https://public.flourish.studio/visualisation/10501905/)

Al analizar el gráfico anterior, es entendible que el crédito al consumo haya tenido una variación negativa, relacionado con la caída del indicador de confianza del consumidor, más precisamente cuando la expectativa de mejora para los próximos 12 meses tuvo un descenso considerable en abril 2020 que coincidió con el inicio de la pandemia en territorio nacional.

Al respecto, planteo la siguiente interrogante: ¿Por qué si la expectativa de mejora económica se ha recuperado y se mantiene relativamente estable desde hace un año, el crédito al consumo reporta su máximo histórico al menos para el período de análisis?

Casualmente el martes de la presente semana, el INEGI publicó los datos de la Encuesta de Ocupación y Empleo (ENOEN) y señaló que el número de personas ocupadas en el país registró una caída de poco más de 518,000 empleos en mayo de 2022 y que algunos expertos de opinión explicaron que la caída en el ritmo de la creación de plazas era consecuencia de la desaceleración económica.

¿Acaso los consumidores tienen otra lectura de la situación económica actual, o bien están haciendo uso del crédito como complemento a la pérdida del poder adquisitivo como consecuencia de la inflación que se pensaba era transitoria, pero llegó para quedarse al menos hasta 2024?

Para poner en contexto, cuando se habla de crédito al consumo, me refiero a una variedad de productos dentro de este segmento, aunque por saldo destacan ampliamente las tarjetas de crédito.

(Véase: https://public.flourish.studio/visualisation/10502401/)

Para efectos comparativos, les comparto que Banco de México tiene a disposición del público una herramienta que permite conocer el Costo Anual Total (CAT) a través de un simulador. En lo personal decidí utilizarla considerando un ingreso mensual de $20,000 pesos, sin ningún interés en alguna tarjeta en particular y suponiendo que no poseía ninguna, de tal manera que fuera mi primera.

Los resultados obtenidos fueron sorprendentes, teniendo 59 opciones dentro de un rango del CAT desde 27.6% hasta 154.1%. En otras palabras, una prima de riesgo entre 19.85% y 146.35%, que no es otra cosa que el diferencial de la tasa de interés de referencia (7.75%) y los costos señalados. Para realizar su propia simulación puede realizar clic sobre el siguiente vínculo y elegir la opción de “Quiero comparar tarjetas de crédito”.

(Véase: https://comparador.banxico.org.mx/ComparadorCrediticio/tarjeta-de-credito.jsp)

A estas alturas de la lectura, probablemente se pregunte quien es quien en el saldo total de tarjetas de crédito. La respuesta no es difícil de adivinar, tomando en consideración el nivel de concentración del sistema bancario. De cualquier manera, le comparto la siguiente gráfica por si quiere salir de la duda.

(Véase: https://public.flourish.studio/visualisation/10502501/)

Con lo anterior, no pretendo satanizar a los bancos, simplemente como el título de la columna realizó un análisis comparativo. Inclusive, sin entrar a temas técnicos, el costo de las tarjetas de crédito, así como el de otros productos esta vinculado a la rentabilidad. Pero para poder estimarla, se debe de tener una proyección de las posibles pérdidas que se podrían acarrear (término conocido en el argot financiero como Pérdida Esperada).

(Véase: https://public.flourish.studio/visualisation/10433007/)

Al analizar el gráfico anterior, es posible observar que la pérdida esperada de la cartera de crédito total al cierre de abril 2022 se ubica en 3.40%, véase el eje vertical casi a mitad de las categorías listadas de productos. En tanto, hacia la parte inferior aparecen los componentes del crédito al consumo y que por mucho son más altos que el porcentaje referido a nivel sistema. Precisamente, este fenómeno explica el por qué el costo de las tarjetas de crédito es más alto comparativamente respecto a otros productos, más aún cuando no se tiene una garantía de por medio como sucede con las hipotecas.

El autor es economista por el Tecnológico de Monterrey (Campus Monterrey) con máster en finanzas y administración, ambos grados por EGADE. Actualmente es Director de Estudios Económicos y Relación con Inversionistas de Grupo Unicco, aunque las opiniones aquí plasmadas son a título personal.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.

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