Monterrey

Alfonso Benito Fraile: Desarrollo de talento

La pandemia nos ha hecho enfrentarnos de cara a nuestra vulnerabilidad

Parece que vamos saliendo de estos dos años de letargo que ha supuesto la contingencia por Covid-19. Pero una de las cosas que ha traído esta pandemia ha sido la sensación de vulnerabilidad. A esto se agregan las consecuencias psicológicas que aún desconocemos, pero llegarán, a corto, mediano y largo plazo, debidas a las cuarentenas y aislamientos realizados en todo el mundo para frenar el avance de la pandemia. Consecuencias que también tendrán un impacto en las relaciones interpersonales dentro del ámbito laboral.

Lo vivido en estos últimos años nos marcará de una manera u otra. En el ámbito laboral y empresarial ya se han visto algunos cambios, continuación de las medidas implementadas para cortar el avance del Covid-19. Dentro de esos cambios están los esquemas híbridos de trabajo. Dentro de esos esquemas, está de una manera u otra el regreso presencial a las oficinas. Más o menos días, pero todos vamos regresando. Sin embargo, en este tiempo las habilidades sociales que teníamos previas a la pandemia se han podido ver afectadas. En estos entornos de nueva normalidad es importante, por tanto, tomar en cuenta un concepto como el de seguridad psicológica.

“La seguridad psicológica es una configuración personal que permite al sujeto sentirse resiliente, protegido y tomar riesgos razonables durante emergencias y desastres, a consecuencia de lo cual garantiza la calidad de su desempeño profesional” (Gutiérrez et. Al, 2021, pág. 4)[1]. Ya desde hace un tiempo el aspecto psicosocial y emocional de los colaboradores de empresas está en el punto de mira de gobiernos y empresas. No en vano desde 2016 se ha estado trabajando en la NOM35 de Factores de riesgo psicosocial en el trabajo.

En este tiempo ha habido personas que fueron contratadas de manera totalmente virtual, lo que hace que este regreso a las oficinas sea su primer contacto con compañeros, jefes y demás personas de la organización. Ante esto, las inseguridades, los miedos, las faltas de confianza en uno mismo pueden salir a relucir, si desde la organización no creamos entornos de seguros en todos los aspectos, sanitarios y emocionales.

La creación de entornos psicológicamente seguros se debe desarrollar en dos niveles principales, el nivel organizacional, mediante el desarrollo de políticas, acción y la creación de una cultura de seguridad psicológica. Y a nivel de equipos, a través de los líderes de la organización que impulsen esa cultura de seguridad. Una cultura que la podemos basar en 3 claves para empezar:

1. Tolerancia al error

2. Comunicación y confianza

3. Autonomía de los colaboradores

La consideración que una organización tiene sobre el error es un indicador de su salud en terminos de seguridad psicológica. A veces, vemos el error como algo negativo que buscamos eliminar totamente, y eso no siempre es posible. Por otro lado, los expertos en innovación saben que las buenas ideas muchas veces surgen de los errores, como fuentes de nuevas ideas o como descartes de otras. Por tanto, si queremos que las personas se sientan seguras, debemos hacerlas ver que se pueden equivocar y que se puede aprender de esas equivocaciones. Es ayuda a que el clima laboral sea más constructivo y genere confianza, en lugar de miedo.

Una confianza, que también debe estar ligada a la posibilidad de expresarse libremente. Hay empresas donde los colaboradores no se atreven a hacer alguna crítica en general, y mucho menos a sus jefes o líderes. Es necesario que las personas, tengan la libertad y sepan que se pueden expresar y discrepar libremente, sin miedo a represalías por parte de ninguna autoridad de la organización. Por eso es clave, que los canales de comunicación estén abiertos y permitan un dialogo bidireccional.

Y un tercer pilar, es la autonomía en el trabajo. Si fomentamos proyectos, puestos de trabajo y equipos con mayor capacidad de autogesionarse, estamos contribuyendo a un reconocimiento de que no solo los jefes tienen el conocimiento y la libertad, si no que este está repartido entre toda la organización. Asimismo, contribuye a generar una mayor autoconfianza, que unido a los pilares anteriores, contribuye a esa construcción de entornos laborales más seguros y que impulsen el bienestar de las personas en distintos niveles.

La pandemia nos ha hecho enfrentarnos de cara a nuestra vulnerabilidad. Ahora nos toca ver como nos reconstruimos a partir de ahí y logramos organizaciones y sociedades más resilientes y capaces de afrontar los retos que están por venir.

El autor es catedrático de la Escuela de Negocios de la UDEM, es Doctor en Ciencias Humanas por la Universidad de Deusto en San Sebastián, España y cuenta con certificaciones como coach ejecutivo y de valores.

[1]Gutiérrez Álvarez, A., Cruz Almaguer, A., Ramírez Ramírez, G., Manso López, A., Guillén Godales, T., & Lorenzo Ruiz, A. (2021). Capacitación en seguridad psicológica a la alta dirección hospitalaria en el afrontamiento a la COVID-19. Educación Médica Superior, 35. Recuperado de http://www.ems.sld.cu/index.php/ems/article/view/2735

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