Hoy en día las empresas se enfrentan al desafío de minimizar el impacto de extensión de términos de entrega con la finalidad de no perder la lealtad de sus clientes o abrir nuevos mercados. Debido a los últimos acontecimientos globales se ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los procesos logísticos de abastecimiento y la sensibilidad de afectaciones en la capacidad productiva, es aquí donde la planificación y gestión de inventarios toman un papel relevante que nos garantice la continuidad comercial y operativa.
Más de una vez hemos visto o escuchado el término “Nivel Óptimo de Inventario”, que en palabras simples representa el balance entre el nivel deseado de servicio al cliente, la eficiencia operativa y los resultados financieros; sin embargo, la inestabilidad en el abastecimiento y la incertidumbre nos ha empujado en redefinición creativa de estrategias en pro de no romper drásticamente este equilibrio , estar evaluando constantemente cuando el costo de no tener inventarios resulta mayor al costo de tenerlos, es una actividad fundamental de los administradores del abastecimiento.
Mantener líneas de producción trabajando, optimizar centros de trabajo en términos de capacidad y mantener el nivel de servicio al cliente es todo un reto potencializado bajo estas circunstancias, esto demanda un mayor nivel de detalle y asertividad en la toma de decisiones de inventario, lo contradictorio es que deben ser rápidas, contestando de manera puntual ¿Qué?, ¿Cuándo? y ¿Cómo? Algunas empresas con sobre inventarios fueron grandemente favorecidas aun sin planearlo ya que en algún momento de incremento de demanda si estas contaban con inventarios sanos lograron cubrir ordenes de oportunidad, por el contrario, aquellas que no contaban con esa sanidad limitaron su margen de maniobra por tener inventarios estáticos clasificados como obsoletos y lento movimiento por no poder adquirir los materiales que realmente eran requeridos, es decir incrementar stocks de seguridad sobre requerimientos reales.
Ahora las compañías trabajan en “incrementar o reducir inventarios”, ni una ni otra es mejor o peor y mucho menos permanentes, todo dependerá de lo que demande la situación global, por ende seguiremos reforzando cimientos, retomando los principios básicos de administración de inventarios, todo a través de la mejora de nuestros pronósticos, saneando inventarios (a través de una gestión adecuada de obsoletos y lento movimiento, incrementando la asertividad en los récords, forzando cada vez más la estandarización de RM o componentes, localizando fuentes de abastecimiento hasta donde la calidad y el precio lo permitan y por último pero no menos importante combinar las ventajas de la tecnología a través del uso cada vez más extensivo en sistemas de digitalización y predictibilidad. Se debe seguir manteniendo un equilibrio entre indicadores clave de las empresas y cambiar nuestra velocidad de adaptación y de toma decisiones.
Mayra Peña, miembro del Comité de Excelencia Operacional y Cadena de Suministro de Index Nuevo León.
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