Durante el 2020 las defunciones por COVID19, la falta de conocimiento sobre la rapidez con que se propagarían la pandemia, y la falta de vacunas para el mismo eran los temas que más preocuparon a nivel mundial. En el 2021, sin perder de vista los casos de COVID19, nos enfocamos en conocer las diferencias entre las vacunas, y los programas gubernamentales tanto para acelerar el proceso de vacunación como para la recuperación económica. En este 2022, además de la guerra en Ucrania, el crecimiento en la inflación es el tema que ha captado la atención mundial.
Hace unos días, el INEGI dio a conocer que la inflación en México para el mes de mayo de este año fue de 7.65 por ciento en términos anuales. De acuerdo con la página tradingeconomics.com, en lo Estados Unidos se reportó una inflación anual del 8.60 por ciento y en Europa (zona del euro) del 8.10 por ciento también para el mes de mayo. En América Latina, las tasas de inflación anuales para el mismo mes de mayo no fueron menores. De acuerdo con la misma fuente, Brasil reportó una inflación del 11.73 por ciento, Chile del 11.50 y Colombia del 9.70 por ciento. Argentina reportó una inflación del 58 por ciento, hasta el mes de abril.
Como lo dijimos en este mismo espacio hace unas semanas, el esfuerzo anunciado por el presidente López Obrador el pasado 4 de mayo de mantener el precio de 24 productos no tendrá efectos significativos para contrarrestar la espiral inflacionaria, lo hará solamente de manera temporal. La inflación que los países estamos viviendo actualmente responde a diversos factores que están incluso fuera del alcance de cualquier banco central para implementar de manera efectiva una política monetaria restrictiva. Los incrementos en las tasas de interés de referencia podrán frenar el consumo de bienes y servicios y con ellos reducir un poco la velocidad del crecimiento de los precios; pero también frenará la inversión productiva y con ello debilitará aún más el crecimiento potencial de la economía. Tal es la expectativa de este efecto negativo que los pronósticos de crecimiento para México siguen bajando para este 2022. En la última encuesta del Banco de México a especialistas en economía del sector privado, se estima que la economía mexicana crecerá alrededor del 1.80 por ciento.
Por sí sola, la guerra en Ucrania ha incrementado la presión en los precios de diversos productos como los granos, el petróleo, el gas y de otros combustibles. Como ejemplo, el precio del gas ($/MMbtu) se ha incrementado un 130 por ciento en lo que va del año; el precio del barril de petróleo (WTI) se ha incrementado casi un 60 por ciento y el precio de la tonelada de carbón se ha incrementado un 146 por ciento. El incremento en los precios de estas materias primas continuará ejerciendo una presión significativa en el costo de muchos productos que llegan al último consumidor, y el incremento en las tasas de interés no podrá contener estos efectos.
Adicionalmente, el rompimiento de la cadena de suministro que sufrimos desde que inicio la pandemia en el 2020 no se ha podido resolver, por lo que, encima del incremento en los precios de los energéticos previamente mencionados, hay que agregar las restricciones en la distribución de los productos, lo que ha reducido tanto los niveles de inventario, como la producción de muchos bienes a nivel mundial; así que, cualquier política monetaria tendrá poco efecto en reducir la inflación proveniente de una escases de productos por razones de distribución.
La tasa de interés de referencia en México ha llegado al 7 por ciento, y la pregunta obvia es, ¿qué tanto la junta de gobierno seguirá incrementando su tasa objetivo? Actualmente el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos es de 6 puntos, la expectativa de tasas de interés para fines de este 2022, tanto para México como para Estados Unidos es de es 8.25 y de 3.25 por ciento respectivamente. Por lo tanto, el reto para los bancos centrales será controlar lo más posible la presión inflacionaria proveniente del lado de la demanda de consumo, sin frenar en su totalidad el poco ritmo de crecimiento esperado incluso para el 2023.
