Monterrey

Héctor Zuno: Choque de poderes en Nuevo León

Con el gobierno actual, estamos en un limbo en saber cuál será la relación que predomine entre el Gobernador y los legisladores

La democracia es un sistema que se sostiene en dos ideales fundamentales: el equilibrio y la transición de poder. Para esto precisamente se diseñaron los poderes políticos y, aunque funcionan diferente en cada país, en cualquiera de sus formas resultan imprescindibles para cualquier estado democrático.

En México, históricamente hablando, los poderes que más suelen llamar la atención o hacer eco entre la ciudadanía, son el ejecutivo y legislativo. Lo anterior, entre muchos factores, se debe a sus constantes choques o, en ocasiones, a sus inusuales acuerdos.

La dinámica entre los dos es muy sencilla, si el partido que dirige al poder ejecutivo tiene mayoría en el poder legislativo, entonces podrá hacer y deshacer a su gusto con proyectos, leyes y reformas que vayan de acuerdo a su propio proyecto.

En el caso contrario, cuando no se tiene mayoría legislativa, entonces hay que pelear, negociar o intentar de alguna forma sacar adelante los proyectos. Siempre dependiendo el gobernante de los legisladores y siempre buscando cada quien su propio bien mayor.

En Nuevo León no estamos ajenos a esta dinámica.

Para nadie es un secreto que el sexenio del gobernador anterior, quedó fuertemente marcado por este mito del gobernante independiente, que al principio causó furor por su distanciamiento de los partidos políticos y que después causó decepción por su incapacidad para generar consensos con los mismos.Lo que nos demuestra que las confrontaciones y las peleas funcionan en campaña, pero no en gobierno. Para gobernar, se necesitan acuerdos y para establecer acuerdos, hay que saber ceder.

Ahora con el gobierno actual, estamos en un limbo en saber cuál será la relación que predomine entre el Gobernador y los legisladores.

Al llegar Samuel García como gobernador, inició su periodo con una popularidad y un capital político digno de un opositor que traía tras de sí las esperanzas y el apoyo de un sector importante de la población.

Ambas cosas le permitieron congraciarse en un principio con el poder legislativo local e incluso con el ejecutivo federal. No obstante, es natural que conforme se avanza en el ejercicio del poder las tensiones comienzan.

Como en una partida de ajedrez, cada quien realiza sus propias jugadas y va armando lentamente su propia victoria. El gobernador absorbe las crisis más fuertes, algunos alcaldes se distancian y los legisladores congelan. Nada nuevo en la política mexicana.

No obstante, la pregunta que compete a esta columna es, ¿cómo terminará este choque de poderes para la ciudadanía?

En un escenario como el actual, es un buen momento para hacer una pausa y pensar en qué es lo mejor para la ciudadanía. Dentro de todo, lo que es una realidad es que si al gobierno le va bien, a los ciudadanos también les irá bien.

¿Qué le toca a cada quién?

Samuel García deberá tener en mente que si quiere ser recordado como el mejor gobernador de la historia de Nuevo León, no podrá hacerlo sin la ayuda de quienes operan desde el Congreso Local, mismos que no fácilmente se mostrarán dispuestos a cooperar si no hay para ellos algo que ganar.

A partir de ahora, el camino para el gobernador es muy claro, debe seguir avanzando en sus proyectos insignia, dar evidencia de resultados en las diferentes áreas de su gobierno y tener una mano izquierda muy trabajada para lograr consensos políticos.

También, deberá ejecutar una estrategia donde su único y principal objetivo sea aumentar aceleradamente las simpatías del ciudadano neolonés. En política, no hay mejor blindaje que tener el apoyo popular, sin duda es el as bajo la manga de cualquier negociación política.

Por otro lado, los diputados, especialmente del PRI y el PAN que son quienes conforman la mayoría, deben entender que ni los puestos, ni los partidos son para siempre.

En el escenario electoral nacional, nos hemos dado cuenta de que la gente los está olvidando y si no dejan de buscar únicamente sus intereses particulares, será cuestión de tiempo para que los neoloneses también los dejen atrás.

Por ahora, el gran reto para ambos actores será el de ceder para sobrevivir. Después, si todo sale bien, entonces podrán construir para trascender.

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