LA PROPIA POLÍTICA
Desde 2018 la oposición, aunque fuerte, sigue desarticulada y sin poder hacer frente al avance de MORENA ni al discurso llano del presidente López Obrador. Y es que desde la primera conferencia matutina ha utilizado ese lenguaje pausado con palabras sencillas, referencias trilladas y de vuelta a la historia patria. Se da el tiempo para aclarar quiénes fueron los hermanos Flores Magón, la perversidad de Victoriano Huerta, las frases de Benito Juárez y sus implicaciones.
Claro, analogías convenientes para abordar un tema actual en el que se trastoca la realidad, pero la gente entiende lo que él quiere trasmitir. La contraparte es una cadena de conceptualismos técnicos y escurridizos: desestabilización institucional, la autonomía, las brechas sociales, la dinámica sociopolítica.
Entonces la oposición reacciona –no propone– le critica la simpleza y culpa a la ignorancia generalizada. Responde de manera groseras, denigrantes, agresivas y discriminatorias por donde se quiera ver. Les parece más fácil creer que son tontos antes que la autocrítica. ¿Y la empatía con esas biografías, las de la mayoría, que está lejos de la estupidez y muy cerca del esfuerzo diario y la esperanza larga?
Otra justificación: los apoyos que recibe la población vulnerable sin reconocer que, siendo los mismos programas del pasado, ahora se depositan sin intermediarios ni a discrecionalidad de los delegados. Desde la oposición es difícil comprender la maravilla que pueden representar dos mil pesos adicionales en casa y no es porque sean tontos ni poque les falte educación.
Sin embargo, ese grueso poblacional apoya al INE a pesar de las injurias y desacreditaciones del mismo mensaje presidencial, porque conoce a institución desde la credencial para votar hasta las mesas directivas de casillas. La ciudadanía que recibe los votos trabaja durante meses con el personal del Instituto y por eso le creen. Las embestidas de la mañanera no merman la confianza que siente la ciudadana.
En el centro-sur creen del país confían en las fuerzas armadas porque en deslaves, huracanes, inundaciones han sido heroicos, les han visto. Los organismos internacionales reconocen el manejo que se dio a la pandemia a pesar de las condiciones deplorables en las que se encontraba el sistema de salud en México y la gente lo vio mejorar. Mientras la oposición lo niega… ¿cómo ir en contra de lo que la amplia mayoría del país vive y percibe?
Pero a cada afirmación del presidente, responde una cascada de desacreditaciones, sin una crítica objetiva ni autocrítica, solo personalización, insultos y argumentos muchas veces manipulados.
Cuando se tuvo la oportunidad de involucrar a la ciudadanía en un frente común, la oposición se perdió entre sus egos. La revocación de mandato fue ejemplo: la gente quería saber para tener una participación efectiva y lo que encontró fue un choque de opiniones: No asistas, Asiste, vota por la revocación, vota por la continuación, anula el voto.
Aunque la situación de ‘los otros’ sea insostenible, aunque el conflicto sea inminente, pelean por mantener los próximos tres años sus beneficios. ¿Puede festejar el PAN o el PRI lo ganado las pasadas elecciones? Apenas dos gubernaturas –en coalición– después de todas las que tuvieron antes de 2018. El PRD perderá algunos registros locales, el PVEM al contario, sin mucha votación mantiene sus curules y gubernaturas –en coalición–. El PRI en riesgo de perder su registro en Quintana Roo.
Que conste que se habla de la fallida oposición, del avance inminente de un partido político y del peligro en que se pone a la democracia cuando se desequilibra tanto la balanza.
