Monterrey

Hiram Peón: Conocernos más como personas

Entendiendo nuestra propia vida interior

Recibí algunas preguntas y comentarios sobre la tarea de observarnos y cómo logramos vivir una vida con propósito, o visto de otra manera, cómo logramos que nuestra vida tenga un propósito.

Existe una especie de paradoja que nace cuando nos damos cuenta que pensamos.

Cuando de pronto, nos damos cuenta de nuevo, que los pensamientos son pensados por nosotros.

Pronto también nos damos cuenta que los pensamientos son ideas, que no sabemos cómo llegaron a nosotros, pero que se repiten, una y otra vez, a veces en medio del caos, o en el mismo orden. Buscando un mismo resultado.

El asunto es que, si nos detenemos lo suficiente, también nos damos cuenta que los pensamientos, o las ideas, llegan de no sé dónde, no sabemos porque vienen, ni sabemos por qué en este preciso momento.

Eso nos hace dudar si realmente pensamos o somos pensados por alguien más.

Porque tal parece que tuviéramos un “ser imaginario” que se divierte poniendo pensamientos en nuestra cabeza para que reaccionemos de esta o aquella manera. Para que tengamos esta o aquella conducta.

Entonces parece que actuamos como títeres, que somos movidos por alguien más.

Esto de sentirnos como títeres, solo sucede cuando actúas como observador, no solo de tu conducta, sino también de tus pensamientos. Mientras no te observas no te das cuenta de nada. Todo es “normal”.

Una ves que nos podemos dar cuenta de que podemos observar lo que hacemos y lo que pensamos, me refiero a darse cuenta de las ideas o los pensamientos que se nos vienen, tendríamos que observar también una variación a lo anterior, que es, darnos cuenta de nuestras emociones.

Hay muchas personas, digamos una de cada cinco, que si les preguntas sobre lo que piensan no tienen respuesta. Pero si les preguntas sobre como se sienten, si tienen, no una, sino muchas respuestas.

Te pueden hablar de que sienten cómo corre la sangre por sus venas cuando se alteran, sobre sus sensaciones, por ejemplo, sienten cuando están nerviosas, se sienten ansiosas durante largos periodos de tiempo. Esas personas viven en otro canal de la vida.

No están mal, solo viven distinto a los que vivimos en la mente. Esto no se aprende, así se nace. La influencia, mucha o poca, que pudieron tener sus familiares es irrelevante. Solo así son.

Para nuestro propósito, de lo que se trata es reconocer como las emociones actúan en nuestro beneficio, y a veces, en nuestro perjuicio, principalmente cuando creemos que “es normal”, que las emociones no se pueden observar, y por lo tanto, no podemos influir en ellas. Que no podemos intentar observarlas para que no provoquen respuestas corporales.

Para los médicos es fácil responder “esta somatizando” y desde luego le recetan “algo” que disminuya su ansiedad, su nerviosismo, su miedo. Está bien, pero eso no va a la raíz del problema.

¿Y cuál es el problema? Conocernos a nosotros mismos.

Ya sea que vivamos una vida muy intensa en la mente, como si vivimos una relación con nosotros mismos basada en las emociones; de igual forma debemos observar pensamientos, conductas, ideas, emociones, y en todos los casos debemos preguntarnos: ¿por qué estoy pensando esto? ¿Para que me sirve sentir esto? ¿Qué tengo que aprender sobre estas cosas que pienso y que se repiten una y otra vez? ¿A quien le sirve que ocupe mi tiempo enojándome con este pensamiento? ¿Que tienen implícitos estos pensamientos que me provocan miedo? ¿Por qué estos pensamientos me hacen sentir así?

Las preguntas sirven para ir un poco más profundo en el auto conocimiento.

Conocer que nos irrita y porqué, en lugar de solo reaccionar sin sentido.

Saber que hay algo en nuestro interior, quizá nuestro niño interior, que tiene una gran necesidad y que nosotros no la conocemos.

Saber que lo que sucede a nuestro alrededor no es tan importante como lo que sucede en nuestro interior.

Y entre otras cosas, valorar de distinta manera nuestras relaciones, quitándoles la carga del miedo o de la culpa.

Todo ello contribuye a saber más de nosotros mismos.

Mantengamos la esperanza. Hasta la próxima.

El autor es experto en comunicación corporativa y situaciones de crisis. Cuenta con un MBA del ITESM

Contacto:

Mail: hirampeon@gmail.com

Twitter: @Hirampeon

Hiram Peón

Hiram Peón

Politólogo de la Universidad Autónoma de Chihuahua con Maestría en Administración de Negocios del Tecnológico de Monterrey. Consultor de negocios y estrategias de comunicación.

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