Monterrey

Sara Lozano: Para Norma Corona Sapién

… por las posibilidades de libertad y de justicia que abrió a México a 32 años de su muerte

LA PROPIA POLÍTICA

Personas jóvenes, a un año de terminar licenciatura, se preguntan frecuentemente cómo participar por y para su entorno. Lo primero que encuentran es miedo. El miedo a las represalias del sistema, asesinatos y desapariciones de periodistas, activistas, defensorxs de los Derechos Humanos y más.

Hace 32 años, en una serie de eventos desafortunados, Norma Corona Sapíén tuvo el tino de investigar los asesinatos de tres abogados. Estas personas fueron ejecutadas por órdenes del Güero Palma en una vendetta irracional porque ninguno estaba involucrado con el crimen organizado. Sólo tuvieron la suerte de conocer durante su carrera a un venezolano que la vez tuvo la ingenua idea de escaparse con la esposa a este conocido narcotraficante.

Y a Norma también la alcanzó esta venganza. El 21 de mayo de 1990 la mataron y su muerte también resolvía las incomodades a varios altos mandos de la entonces Policía Federal y del ejército acusados por ella. Se dedicaba a litigar asuntos sobre las consistentes violaciones a los Derechos Humanos de las fuerzas de seguridad nacional. La respuesta del Estado, dos semanas después de su muerte, fue la creación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que ya existía en la ley, pero nadie le hacía caso.

Y sobran muertes trágicas de personas que, por incomodar a ciertas élites, se les elimina. Más triste resulta que el gobierno está involucrado, si bien el asesino material es uno, es inevitable saber las manos que estuvieron detrás de él.

Al parecer la defensa de los Derechos Humanos es una amenaza seria para quienes tienen la facultad de ejercer la violencia legítima. La imagen del policía, los ministeriales, procuradores, federales pone a la defensiva a cualquiera ¿o no?

Norma Corona Sapién, Digna Ochoa y Plácido, Marisela Escobedo Ortiz; en diferentes épocas y por diferentes motivos tomaron la vía pacífica para hacer justicia. Siguieron las rutas legales, aprendieron del entramado jurídico y usaron a las instituciones para la defensa de los Derechos Humanos. Son casos emblemáticos entre una larga lista de historias desconocidas, de personas desaparecidas, víctimas de un Estado que lo ha solapado.

Gracias a Norma se ha limitado la burda manipulación de la procuración de justicia. Su trabajo y su trágica muerte dio lugar a la CNDH, hoy mal dirigida y sin embargo funciona, al menos para estorbarle al abuso.

A esto se agrega la evolución de la ciudadanía organizada y la influencia de las redes sociales cuyo efecto desvanece la personalización de un movimiento. #YoSoy132 o #BlackLivesMatter #TakeAKnee, la Primavera Árabe, #NiUnaMás, #MeToo son movimientos que generaron un cambio en donde el liderazgo recaía en quienes se manifestaban e iban protegidos por quienes les seguían por las redes.

Van estas reflexiones para conmemorar y agradecer a Norma Corona Sapién por las posibilidades de libertad y de justicia que abrió a México a 32 años de su muerte.

Sara Lozano

Sara Lozano

Colaboradora en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública y profesora en el Tec de Monterrey de Ciudadanía y Democracia. Integrante fundadora de Ellas ABP coordinadora de programas por la prevención de la violencia laboral y económica contra las mujeres.

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