Monterrey

Patricio Morelos: Perdiendo también se gana

En estos momentos, en los que AMLO difícilmente logrará hacer cambios a la constitución, tiene que buscar cómo mantener sus simpatías y seguir debilitando a la oposición

¿Por qué el presidente López Obrador promovería reformas constitucionales si hoy no tiene los votos en Congreso para aprobarlas? Esa es una pregunta que tenemos que plantearnos, tras la derrota legislativa de la Reforma Eléctrica y la nueva propuesta de Reforma Electoral.

En los primeros tres años de su gobierno, el presidente López Obrador gozó de una mayoría calificada. Mayoría que le permitió generar cambios a la constitución, sin necesitar de los votos de la oposición.

Tras los resultados del 2021, en los que Morena y sus aliados mantuvieron la mayoría, pero sin alcanzar las dos terceras partes del Congreso, la estrategia legislativa tuvo que cambiar. Para aprobar reformas constitucionales, Morena necesita de los votos de la oposición.

Ahora bien, ¿será que Morena y AMLO están abiertos a negociar permanentemente con la oposición para aprobar iniciativas? También, ¿será que la oposición quiere llegar a acuerdos con AMLO?

En este proceso de polarización, donde unos atacan a otros en todo momento, las batallas pasan al plano comunicacional. ¿Qué quiero decir con esto?

En estos momentos, en los que AMLO difícilmente logrará hacer cambios a la constitución, tiene que buscar cómo mantener sus simpatías y seguir debilitando a la oposición.

Me explico: el presidente propone iniciativas importantes, a las que les genera un discurso de beneficio social para que sean aprobadas por la comunidad. Por ejemplo, en el caso de la Reforma Eléctrica, AMLO nos dijo bajarían los precios de la luz, del gas y de los alimentos y que quienes se opusieran, eran traidores a la patria por defender a empresas extranjeras y no a las familias mexicanas.

Cuando llega la votación, la oposición la vota en contra. ¿Y qué nos dice el presidente? Que se oponen a la gente y a la transformación. Y claro, no es lo mismo que te lo diga un funcionario, a que te lo diga un presidente que tiene 66 por ciento de aprobación.

Perdiste la batalla política, pero ganaste la batalla comunicacional.

Ahora viene la Reforma Electoral, iniciativa a la que la oposición votará en contra según sus últimas declaraciones. Mientras eso pasa, el presidente nos recuerda día con día que los mexicanos no confían en sus diputados y senadores, que representan a sus partidos y no al pueblo y que elección tras elección, la gente tiene miedo a un fraude.

Volvemos a la pregunta inicial, ¿por qué el presidente López Obrador promovería reformas constitucionales si hoy no tiene los votos en Congreso para aprobarlas?

Porque muchas veces perdiendo, también se gana.

El autor es Maestro en Comunicación Política y Gobernanza Estratégica por The George Washington University. Profesor universitario en el Tecnológico de Monterrey y socio de Poligrama.

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