Monterrey

Jorge Manjarrez: ¿Tiene futuro la ética pública?

Ante una percepción nacional de la corrupción que nos sitúa desfavorablemente en el ámbito mundial surge la pregunta ¿Es posible lograr un comportamiento ético y responsable del servidor público?

La Ley General de Responsabilidades Administrativas señala en su artículo sexto que: " Todos los entes públicos están obligados a crear y mantener condiciones estructurales y normativas que permitan el adecuado funcionamiento del Estado en su conjunto, y la actuación ética y responsable de cada servidor público”.

Ante una percepción nacional de la corrupción que nos sitúa desfavorablemente en el ámbito mundial surge la pregunta ¿Es posible lograr un comportamiento ético y responsable del servidor público?

Son múltiples los aspectos que explican el comportamiento irregular o los actos de corrupción. Entre estos se encuentran los relacionados con : procedimientos y sistemas de control; marco legal; impartición de justicia; principios, valores y cultura de la legalidad; coordinación en los tres niveles de gobierno y en los tres poderes de la Unión; ausencia de consecuencias, a quienes incurren en actos de corrupción; y falta de incentivos laborales, entre otros.

Para enfrentar este problema, en las últimas décadas, se han fortalecido las instituciones y el marco jurídico correspondiente tendientes a fomentar la rendición de cuentas y la fiscalización del uso de los recursos públicos.

Respecto a las instituciones destacan: la Auditoría Superior de la Federación; la Secretaría de la Función Pública; las Entidades de Fiscalización Superior estatales; los órganos internos de control ; el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales; la Unidad de Inteligencia Financiera; la creación del Sistema Nacional Anticorrupción; y la Fiscalia General de la República, entre otras.

Con relación al marco jurídico podemos mencionar: Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos; Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública; Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación; Ley General de Responsabilidades Administrativas; Ley de Contabilidad Gubernamental; Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios; y Ley Federal de Austeridad Republicana.

Sin embargo, las expectativas ciudadanas sobre un buen gobierno, buenos gobernantes y buenos servidores públicos, no se han satisfecho. Por ello es necesario continuar con la evolución de las instituciones y del marco jurídico y complementarlo con acciones estratégicas para el fortalecimiento de la ética pública y de la cultura de fiscalización y rendición de cuentas; acciones enfocadas al desarrollo técnico, profesional, ético y humano del servidor público.

Para el antropólogo inglés Tylor Edward (1871), la cultura es: “un complejo de conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualesquiera otras aptitudes y hábitos que el ser humano adquiere como miembro de la sociedad.

Por su parte Adela Cortina, filósofa española, señala que la ética aplicada estudia los problemas morales a los que nos enfrentamos todos los días e intenta resolverlos para que el ser humano realice lo que es esencial a su naturaleza, el bien y la virtud.

Esto es, se puede encausar el comportamiento del servidor público para buscar el bien y la virtud. En ese sentido, Sócrates, revistió su pensamiento político de un contenido moral: “El hombre virtuoso es el mejor ciudadano”. Platón destacó la importancia de la virtud para alcanzar la plena realización del ser humano y Aristóteles señaló que la virtud, noción central de la ética, es un hábito acompañado de razón.

Al decir virtud nos referimos a las cualidades, que señala Alasdair MacIntyre y que se relacionan con la búsqueda del bien y contribuyen a que el ser humano alcance una vida plena.

Por ello no debemos considerar a la búsqueda del bien y de la virtud como algo utópico e inalcanzable por el común de los mortales; son hábitos, costumbres, actitudes, conocimientos y aptitudes que todas y todos podemos aprender y cultivar.

Una de estas virtudes es la responsabilidad, cualidad que debe tener todo servidor público, ya que la rendición de cuentas implica, precisamente, la responsabilidad de responder por los actos realizados.

Para el filósofo alemán Hans Jonas, la responsabilidad tiene una posición central en la ética; responsabilidad para incluir en nuestras decisiones actuales, la integridad futura del ser humano.

Los innumerables ejemplos de personas solidarias, compasivas, empáticas, responsables, íntegras y comprometidas con el bienestar presente y futuro de la humanidad, nos hacen pensar que sí, quizás sí, tiene futuro la ética en el servicio público.

El autor es economista, demógrafo y politólogo. Profesor de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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