La competitividad de las ciudades, regiones y países depende de varios factores. Hemos hablado previamente del capital humano y de la innovación para entender el desempeño de la región latinoamericana. Sin embargo, la competitividad es un fenómeno multifactorial. Entre algunos de los elementos interesantes de estudiar se encuentran la infraestructura y el acceso a los servicios públicos. De acuerdo al Asian Development Bank, uno de los cimientos importantes estudiando la competitividad de las ciudades es la infraestructura, entendiendo esta como acceso de vías públicas, puentes disponibles, provisión de agua, electricidad, líneas telefónicas, acceso a internet, entre otros elementos. ¿Se encuentra la infraestructura de una ciudad, región o país en buen estado? Esta pregunta es clave para revisar la competitividad del área geográfica que se quiera estudiar.
Uno de los retos que han tenido que enfrentar las ciudades latinoamericanas para ser más competitivas ha sido tener una infraestructura adecuada para garantizar un acceso eficiente a los servicios públicos. Desde hace más de una década el reporte del McKinsey Global Institute viene alertando de las dificultades que experimentarían las ciudades de América Latina de no usar eficientemente sus recursos naturales, ni de crear la infraestructura adecuada para manejar el crecimiento de las ciudades y la provisión de los servicios públicos. Así desde el 2011, se viene proyectando que, en el caso del agua, de no haber una gerencia adecuada del uso o inversión en el sector, en América Latina la demanda de este servicio excedería en 60% la provisión del mismo para 2025. A pesar de no haber alcanzado esa fecha, ya se observa en algunas ciudades de la región latinoamericana, en especial en Brasil y México, los problemas con el servicio del agua. El cambio climático y la contaminación ha acelerado la problemática existente.
Es necesario revisar los elementos de la demanda del servicio público para idear instrumentos de políticas públicas que permitan manejar la sobre-explotación y subinversión en el sector. Recientemente discutía con mis estudiantes de Microeconomía I/Análisis Económico del Consumidor si habría que considerar un elemento como las tarifas del agua dentro del análisis de la problemática del sector. Este mecanismo se debe mirar con cuidado y vincularlo a la cantidad recomendada para lograr los objetivos de desarrollo sostenible (ODS), la escasez o disponibilidad de agua en el área geográfica en estudio y por supuesto el peso de la agricultura y de otros sectores industriales en el consumo de dicho servicio. Básicamente hay que mirar cuán sensible es el consumo del agua a los precios que se fijen del servicio, o usando la jerga microeconómica, estudiar la elasticidad precio de la demanda del servicio público del agua.
Por otra parte, habría que considerar, dado que este es un problema de demanda y no solo de oferta, las “actitudes” de los demandantes del servicio, es decir, los hábitos de los ciudadanos en lo referente al consumo de agua. Explorar las preferencias de los habitantes de una ciudad, estado o región ante temas ambientales, o indagar sobre la conciencia ambiental en el consumo del agua podría ayudar a idear políticas públicas en términos de tarifas de agua, así como de campañas de consumo eficiente. Esto no implica una solución en el corto plazo, pero si serían algunos de los avances que se tendrían dar en un tema que está afectando a las principales ciudades de la región latinoamericana. Si se quiere ser más competitivo a mediano plazo, hay que atender este tipo de problemática para así lograr una mejor posición en la atracción de inversiones y en la calidad de vida de los habitantes.
La autora es Dra. en Economía por la Claremont Graduate University, en Claremont, California y académica de la Escuela de Negocios de la Universidad de Monterrey.