Se han escuchado muchos nuevos “gurús” en redes sociales del sector inmobiliario que enseñan estrategias y dan cursos para ser éxitos en el mundo de los desarrolladores; algunos hasta indican que puede lograrse desde cero y sin dinero. Sin embargo, la responsabilidad de un desarrollo inmobiliario no debe de tomarse a la ligera, es un negocio en donde hay muchas partes involucradas que deben de gestionarse de la manera correcta mitigando la mayor parte de los riesgos para lograr entregar el producto final al cliente con la mejor calidad y en los tiempos acordados. La responsabilidad de un desarrollador inicia desde el estudio de mercado que guía sus decisiones del tipo de producto de propiedad que va a vender o rentar.
Algunos constructores o desarrolladores adquieren la tierra, establecen un concepto, obtienen permisos y licencias e inician preventas. Si en la mitad del camino sus ventas o su administración no fue adecuada, buscan de manera urgente financiamientos para poder salir de sus problemas de flujo. Esto es una de las formas más ineficientes de conseguir financiamiento ya que ni a los bancos ni a los inversionistas privados les agrada tener proyectos con dificultades.
Para poder obtener financiamiento, es necesario que desde un inicio se lleve a cabo una planeación financiera, legal y de preventas y que se tenga la experiencia previa de haber desarrollado y vendido proyectos similares del mismo tamaño y en el mismo mercado. Si el desarrollador no cuenta con la experiencia necesaria, entonces es recomendable buscar alianzas estratégicas con alguno que sí lo sea para ir apalancando su currículum como co-desarrollador para que en el futuro pueda independizarse con éxito y obtener financiamientos adecuados en proyectos inmobiliarios sanos.
El último paso financiero o la meta de cualquier desarrollador podría ser contar con financiamiento continuo para sus construcciones por lo que cotizar en la bolsa para tener dicho acceso a capital es ideal. Esto solo ocurre con aquellos desarrolladores con amplia experiencia y balances financieros fuertes. Algunos otros en vez de convertirse en empresa pública optan por estructurar sus propios fondos de capital privado para fondear sus proyectos; en este caso se requiere no solo de experiencia en desarrollos inmobiliarios, pero también en gestión y administración de fondos de inversión por un equipo financiero especializado.
Iniciar un desarrollo inmobiliario de cero no es imposible, es retador y es para los que tienen espíritu emprendedor siempre y cuando sea con alta responsabilidad y apertura de aprender constantemente de los exitosos en la industria.