Monterrey

Fernando González: La oportunidad detrás del cambio

“Cambia antes de que tengas que hacerlo”.- Jack Welch

En los últimos tres años, México ha atravesado por profundos cambios en materia de regulación de las relaciones laborales, como nunca antes en su historia moderna.

Entre muchos otros, destacan la Reforma Laboral del 01 de mayo de 2019, y la entrada en vigor del Capítulo 23 y sus Anexos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, también denominado “T-MEC”.

Uno de los principales ejes de la Reforma Laboral fue el de garantizar, pero sobre todo materializar, los derechos fundamentales de los trabajadores a la libertad sindical y a la negociación colectiva. Para ello, la nueva regulación contempla procedimientos rigurosos que hacen posible el ejercicio del voto personal, libre y secreto de los trabajadores en la elección de sus sindicatos, y en los procesos de legitimación y consulta de los contratos colectivos de trabajo, logrando con ello la eliminación de los llamados “contratos de protección” tan comunes antes de la implementación de esta Reforma, de los cuales la inmensa mayoría de los trabajadores ignoraban su existencia.

Por su parte, el inédito y controversial Capítulo 23 y sus Anexos del T-MEC introdujo el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida, mismo que permite a organizaciones sindicales y de defensa de derechos humanos de Estados Unidos y Canadá, e incluso a los propios Gobiernos de esos países, denunciar violaciones a la legislación laboral mexicana. Las sanciones que pueden derivar de este mecanismo pueden ir desde la imposición de aranceles hasta bloqueos a la importación.

Más allá de la controversia alrededor de su génesis (haber sido un requisito sine qua non impuesto a nuestro país en la negociación del Tratado), y del riesgo probable de que este mecanismo pueda ser utilizado en forma abusiva, lo cierto es que hoy en día forma parte de la realidad jurídica de nuestro País.

Un rasgo de la condición humana es la resistencia natural al cambio. Nos incomoda porque nos extrae de nuestras zonas de confort. Sin embargo, la resiliencia y la capacidad de adaptación al cambio paradójicamente son factores indispensables del crecimiento. “El crecimiento y la comodidad jamás coexisten”. Esta frase de Ginni Rometty, ex CEO de IBM, ciertamente nos invita a la reflexión. Este principio básico del estoicismo se encuentra más vigente que nunca en nuestro contexto jurídico laboral actual. Ahora más que nunca es necesario cambiar nuestro enfoque.

La Reforma Laboral de 2019 y el Capítulo 23 y sus Anexos del T-MEC, más que una inconveniencia, más que una incomodidad, tienen implícita una oportunidad de cambio y crecimiento para las empresas: Volver a la raíz y renovar la importancia de las relaciones laborales. Una especie de “silver lining”, en palabras de nuestros vecinos del norte.

Es indudable que el capital y el trabajo conforman una simbiosis indivisible. Uno no puede existir sin el otro. Estas nuevas regulaciones buscan materializar derechos que por años solo existieron en teoría en nuestro País. Por ello, en vez de resistirse al cambio, los recursos y los esfuerzos de las empresas deben concentrarse en fortalecer de hecho sus relaciones laborales, respetando en todo momento la no intervención en la vida sindical y en los procedimientos de negociación colectiva. No solo cuando se avecinan los procesos de revisión de los contratos colectivos, o cuando “estalle la bronca”. Esta es una labor disciplinada que debe ser permanente, de tracto sucesivo, de todos los días.

Por años, la función de los departamentos de relaciones laborales de muchas empresas ha sido escindida de las decisiones de negocios más substanciales, reduciendo su relevancia e impacto en la diaria consecución de la vida productiva. La nueva regulación laboral exige cambiar esos paradigmas añejos y obsoletos. En nuestra nueva realidad, es imperativa la participación y el apoyo de las distintas áreas de negocio de las empresas en las decisiones que impactan sus relaciones laborales, desde arriba hasta abajo. La labor de los departamentos de relaciones laborales debe volver a ser un eslabón fundamental de la cadena del negocio.

Esto generará, mucho más allá del simple cumplimiento a la nueva regulación laboral, un incremento en la calidad y condiciones de vida de quienes día a día contribuyen a la realización de los fines de las empresas, así como en la productividad de éstas. Al final, todos ganan.

Fernando González Arriaga miembro del comité laboral de Index Nuevo León

Contacto: comites@indexnuevoleon.org.mx

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