Estimable lector, a unas semanas del inicio de la Guerra entre Rusia y Ucrania, además de la pérdida de vidas, que en si misma es lo más importante, en un mundo globalizado, Europa transita por la crisis de energéticos debido a que Rusia es el principal proveedor de gas en la región, de tal forma que las lealtades están divididas en función de las necesidades y en consecuencia, el “bloqueo” económico inicialmente desplegado no está aplicando a la compra de ciertos productos, como es el gas.
Por otra parte, el “bloqueo financiero” a Rusia es anacrónico, ya que las transacciones financieras están buscando alternativas en virtud de las necesidades; por ejemplo, China está aprovechando la oportunidad para difundir su propio sistema “SWIFT” de pagos internacionales (CIPS con la limitante de que solo puede utilizarse para liquidar pagos en yuanes) y otro en coordinación con Rusia, al cual se ha denominado: Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros (SPFS), según lo ha publicado FORBES y la agencia Reuters.
En ese orden de ideas, el Ministerio de Finanzas Ruso ha declarado que Moscú utilizará yuanes chinos de sus reservas de divisas tras la imposibilidad de acceder a dólares y euros, lo cual podría generar una burbuja inflacionaria a mediano plazo, es decir, cuando libere sus reservas internacionales en dólares al concluir el conflicto bélico.
Mientras tanto, la economía mexicana, en consonancia con el resto del mundo, sigue atravesando los efectos de una inflación en ascenso, la cual debe ser combatida con una respuesta fiscal adaptada a los factores económicos vigentes, esto es, un apoyo económico por parte del Estado, ya que según datos del Servicio de Administración Tributaria (SAT), del Banco de México (Banxico) y de la Secretaría de Economía (SE), las exportaciones de cerveza, tequila, trimotos, etc. a Ucrania se van a ver afectadas mientras que la importación de aceites en bruto, trigo, urea. etc. ídem. Ahora bien, aunque, en el mejor de los casos, las exportaciones que se producen entre Rusia y el país no superan el 1% del total, lo cierto es que el precio del petróleo está aumentando, igual que los precios de la gasolina (subsidiada) y el gas que importamos, de tal manera que el balance general puede ser negativo.
Otro dato para considerar son las tasas de interés, toda vez que los bancos centrales hablan de subir éstas pasando por alto los altos niveles de deuda en que nos han sumergido los “estímulos” de gasto público y monetario en todo el planeta durante los últimos años.
En resumen, se visualiza una ruptura en la red de suministro de productos de primera necesidad y una crisis económica que ya se encontraba en ciernes, así como nuevos modelos de transferencias financieras, el uso de monedas digitales, incremento del precio del oro y de la plata, por lo que será necesario fortalecer los eslabones que unen a estas economías (México – Rusia – Ucrania) en el contexto económico, pues podemos subestimar a Rusia como economía, pero no como origen de numerosas materias primas que determinan nuestra capacidad productiva, así como un factor económico en los energéticos del mundo.
Dr. Daniel Zavala Estrada, especialista en el sector penal-fiscal.
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Asociado de Elizondo Cantú, S.C.