Monterrey

Luz Araceli González: : La 4-T suma otro desacierto en materia internacional

Nuestro país parece no entender la lógica de la política internacional y los riesgos que implica la toma de decisiones a contra corriente

A un mes de que estalló la guerra de Rusia contra Ucrania y en la que los efectos se están dejando sentir a nivel global tanto en el ámbito energético, en el aumento a los precios de las gasolinas, el impacto en los precios internacionales del sector agrícola así como la inestabilidad de los mercados financieros y los crecientes flujos de migrantes ucranianos y rusos en distintos países, incluido México, nuestro país parece no entender la lógica de la política internacional y los riesgos que implica la toma de decisiones a contra corriente sin llevar a cabo un cálculo político de sus efectos e implicaciones.

Mientras la comunidad internacional ha establecido una serie de sanciones contra Rusia en todos los ámbitos que incluyen: su exclusión en eventos deportivos y artístico-culturales, sanciones financieras como su retiro del sistema Swift, el fin de sus intercambios comerciales con socios occidentales, el cierre de los espacios aéreos a su aviación y el congelamiento de los haberes rusos en el extranjero, entre otras medidas que buscan ahogar al país agresor, el gobierno de la Cuarta T da un paso en dirección opuesta, lo que parece ser un desafío a la lógica mundial, ya que no sólo se ha negado a condenar las acciones rusas sino que sectores gubernamentales y morenistas muestran sus simpatías hacia este país.

El argumento de la no injerencia en los asuntos internos que el gobierno ha esgrimido para justificar sus posición frente a la guerra en Ucrania, no tiene sustento en la medida que el año pasado durante la reunión del T-Mec, llamada de los tres Amigos entre Joe Biden, Justin Trudeau, y Andrés Manuel López, este último pronunció virulentos discursos y declaraciones contra China al señalarla como una amenaza para la libertad y el comercio mundial, al tiempo que solicitaba sanciones contra este gigante asiático, olvidando que es nuestro segundo socio comercial, posición muy distinta a la asumida frente a Rusia con la que nuestros vínculos son sustancialmente menores al situare en el lugar 35avo.

La política mexicana parece haber perdido el rumbo en muchos ámbitos internos y de manera muy clara en su quehacer internacional. El gobierno actual no sólo se ha negado a sumarse a la serie de sanciones impuestas a Rusia bajo la justificación jurídica de apegarse a los principios constitucionales que rigen la política exterior en el que se enarbola la no intervención en los asuntos de otros estados, sino que a esto se sumó la carta de las juventudes morenitas del Estado de México que apoyaban en su misiva la invasión a Ucrania. Por otro parte, el pasado miércoles 23 de marzo en el Congreso de La Unión, la bancada morenista apoyada por diputados del Partido del Trabajo y algunos diputados del Partido Revolucionario Institucional decidieron instalar el Grupo de Amistad México-Rusia. Momento más inoportuno no podrían haber elegido para este acto… que de manera implícita celebra y afianza las relaciones de México con Rusia en un momento crítico.

La posición de México en el mundo, parece no tener rumbo: además de los desaciertos frente a la crisis ucraniana, la presidencia emite un comunicado contra los parlamentarios europeos llamándolos borregos, por otra parte el canciller Marcelo Ebrard guarda un silencio inexplicable, tal vez cuidando su anticipada carrera por la presidencia la República, en tanto el representante de México en las Naciones Unidas, el embajador Ramón de la Fuente lleva a cabo enconados esfuerzos en el Consejo de Seguridad para mantener una posición congruente con lo que ha sido la tradición de política exterior mexicana en torno a la guerra ruso-ucraniana sin embargo, esto no logra mitigar los excesos del ejecutivo mexicano así como del Congreso de La Unión. Seguramente la guerra de Ucrania llegará a su fin, no así la pérdida de reputación y prestigio que acumula nuestro país día a día propiciada por los desaciertos y falta de oficio del gobierno actual.

Luz Araceli González U.

La autora es Doctora en Relaciones Internacionales, especialista en Asuntos Globales y Política Internacional. Profesora investigadora de la Escuela de Gobierno y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey.

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