Monterrey

Laura Garza-Meza: La inteligencia espiritual y su impacto en las organizaciones

Hemos oído mucho sobre inteligencia emocional, pero poco sobre inteligencia espiritual

Una encuesta que realizó Gallup en el 2017 en más de 200 países, reveló que el 85% de los trabajadores admiten que sus trabajos NO les satisfacen y no se sienten comprometidos ni identificados con el mismo. Y el informe, dice: “Muchas personas en el mundo odian sus trabajos y especialmente a su jefe”

Por otro lado, en el 2020 publicó un libro basado en el mayor estudio global sobre el futuro del trabajo, encontró que la capacidad y excelencia de los directivos y de los líderes de equipo son el factor más importante para el éxito a largo plazo de una organización. Hoy los colaboradores buscan propósito en lugar de salario, desarrollo en lugar de satisfacción, un coach en lugar de un jefe, conversaciones continuas en lugar de una evaluación anual, que les hagan saber sus talentos, en lugar de sus debilidades y piensan en su vida en todos sus ámbitos, en lugar de solo en el empleo

Todo lo anterior está estrictamente relacionada con la inteligencia espiritual. Quizá este término es nuevo, porque hemos oído mucho sobre inteligencia emocional, pero poco sobre inteligencia espiritual. Aunque el concepto es mucho más antiguo de lo que parece, en el nuevo testamento, Pablo ora pidiendo inteligencia espiritual Colosenses cap 1 versículo 9

La inteligencia espiritual significa poseer un alto nivel de consciencia de sí mismo. Es con la inteligencia espiritual que le damos sentido a nuestra existencia y desarrollamos la capacidad para TRASCENDER. Por otro lado la Organización Mundial de la Salud, señala que ésta nos conduce hacia preguntas sobre el sentido y propósito de la vida y no está limitada a ningún tipo de creencia o práctica en particular.

Las personas con inteligencia espiritual incorporan a cada uno de sus actos las cualidades innatas del espíritu: compasión, amor, felicidad y paz. Además, son personas desapegadas, es decir, capaces de vivir en paz al margen de las dificultades

Las personas con inteligencia espiritual entienden y sienten que todos somos parte de un gran todo. En el plano espiritual, todos estamos conectados. Se comprenden que no hacer el bien a los demás, es no hacerse el bien a uno mismo y que ayudar nos da una felicidad profunda.

Hoy el término de inteligencia espiritual aparecer en los negocios, gurús como Peter Senge lo mencionan en sus libros y en sus intervenciones; además Cindy Wigglesworth, fundadora de Deep Change, institución dedicada a ayudar a individuos y organizaciones para que accedan a su inteligencia espiritual, con la intención de ser más uno mismo, seguir desarrollándose y vivir con mayor consciencia, dirección, sabiduría y compasión

Si las personas nos ocupáramos más en desarrollar nuestra inteligencia espiritual, se acabarían los conflictos laborales, los problemas interpersonales, la competencia interna. Además, se serviría al cliente no por la función sino porque le nacería por convicción. En el mundo se acabaría la pobreza y las guerras, porque estaríamos viviendo desde el ser y no desde el ego, como lo hacemos.

Como dice el Dr. Wayne Dyer: “NO SOMOS SERES HUMANOS VIVIENDO UNA EXPERIENCIA ESPIRITUAL, SINO SERES ESPIRITUALES VIVIENDO UNA EXPERIENCIA HUMANA”, maximizar el potencial humano a través de la inteligencia espiritual, debería ser el propósito principal de todas las organizaciones para sus colaboradores,

Creo que todos nacemos siendo espiritualmente inteligentes, pero la inteligencia espiritual, requiere de esfuerzo y práctica. Del mismo modo, un niño puede nacer con talento para el canto, pero, a menos de que desarrolle la aptitud para cantar y practique de forma consciente, no llegará a ser un gran cantante.

Convertirnos en seres espirituales no es un logro, sino un compromiso continuo. Y la capacidad para vivir a plenitud con ese compromiso es quizá el logro más significativo al cual podemos aspirar.

La inteligencia espiritual se reduce a una pregunta esencial: ¿quién conduce tu vida? ¿Está al mando el “Yo superior” o te dejas llevar por un ego inmaduro y miope?

Laura E. Garza-Meza es profesora del programa de Desarrollo Organizacional en la UDEM, y consultora en bienestar organizacional.

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