Monterrey

Edgardo Ayala: Sesgos presidenciales

El discurso presidencial en materia energética provee material para identificar algunos sesgos presidenciales

Una de las aportaciones seminales de Daniel Kahneman que a la postre le valió el Premio Nobel de Economía es que nuestras habilidades cognitivas con frecuencia son rebasadas por la complejidad de la realidad con la que lidiamos, de forma que utilizamos reglas de dedo o modelos mentales para tomar decisiones. Por ejemplo, decidir ahorrar un 10% sobre el ingreso puede ser una regla de dedo que, si bien no es óptima, al menos es satisfactoria para asegurar el bienestar a la hora del retiro, la alternativa es construir un modelo estocástico de programación matemática y obtener la trayectoria óptima del valor esperado de las contribuciones, lo cual es bastante complicado de resolver.

El problema, es que en ocasiones los modelos mentales con los que cargamos y las heurísticas o atajos mentales que usamos pueden llevarnos a cometer errores en forma consistente, lo que se conoce como sesgos. El presidente no está exento de cometer sesgos, la diferencia es que las consecuencias pueden ser catastróficas para muchas personas, de ahí el interés de reflexionar en que atajos mentales usa cuando toma decisiones.

El discurso presidencial en materia energética provee material para identificar algunos sesgos presidenciales. Abordo en primer lugar el uso del símil del jugo de naranja que mencionó el presidente para justificar el cambio del modelo de negocio de Pemex de exportador de petróleo crudo a vendedor de gasolina. La lógica es impecable en el caso del jugo de naranja, usualmente se gana más vendiendo el jugo que las naranjas, pero esto sucede porque las naranjas se pueden conseguir en condiciones muy competitivas, a precios bajos ya que los productores de naranjas no forman cárteles. En cambio, en el mercado de jugo, los productores tienden a diferenciarse con marcas, de forma que obtienen algún grado de poder de mercado lo que garantiza un margen de ganancia.

Sin embargo, la heurística presidencial de aplicar la lógica del jugo de naranja al petróleo puede resultar en errores catastróficos. En el mercado petrolero los productores sí forman cárteles, de hecho, México acude a las consultas con la OPEP y se ha comprometido en el pasado a racionar la oferta. Esto hace que el margen en la producción del crudo sea muy alto, en cambio el de la gasolina, donde hay múltiple competencia de diversas empresas y exceso de capacidad, los márgenes suelen ser muy bajos. El modelo mental de que siempre es más rentable el producto procesado que el commodity no aplica en el caso del petróleo, por lo que debería de desecharse, de seguirse el país dejará de ganar mucho dinero.

Otro ejemplo es la reiterada mención al saqueo. El presidente se ha quejado de que las empresas eléctricas, en especial las españoles, han saqueado al país y que por tal motivo debe de enmendarse la reforma eléctrica del 2013. Aquí el modelo mental refleja dos sesgos, percibir la electricidad como un recurso de naturaleza fija y a la competencia en ese mercado como juego de suma cero. En realidad, a diferencia del petróleo donde las reservas son difíciles de aumentar, la oferta de electricidad puede incrementarse utilizando fuentes que son no rivales, por ejemplo, muchas empresas pueden producir energía solar sin tener que disputarse los rayos del astro rey entre sí, de la misma forma en que la electricidad que genero al conducir mi auto no descarga la electricidad de la batería de mi vecino. Adicionalmente, la demanda por electricidad aumenta rápidamente, razón por la cuál el que aumente la capacidad instalada de los productores independientes no necesariamente reduce la demanda para la CFE. De hecho, la CFE podría aumentar su rentabilidad desinvirtiendo en las plantas obsoletas y concentrarse en las más eficientes, así como en la distribución y comercialización de electricidad donde es monopolio.

Todos somos presas de nuestras limitaciones cognitivas, el problema es que los sesgos presidenciales pueden tener consecuencias funestas. Los líderes que reconocen sus limitaciones buscan consejo experto, aun y cuando pueda contradecir sus modelos mentales. Al parecer los colaboradores más cercanos o comparten los mismos modelos o no han podido retar las preconcepciones establecidas del presidente.

El autor es Profesor Asociado del Departamento de Economía del Campus Monterrey. Su correo es edgardo@tec.mx


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