Monterrey

Zidane Zeraoui: Rusia vs Ucrania - conflicto global, repercusiones locales

La respuesta occidental no ha sido militar; la capacidad nuclear de Rusia impide cualquier acción de esta naturaleza

El mundo empezaba apenas a vislumbrar un respiro a la pandemia del COVID-19, cuando la invasión rusa a Ucrania viene a sacudir el frágil equilibrio mundial, afectando no solamente a Europa por su cercanía geográfica, sino a todos los países del planeta, incluyendo a México.

Hace dos semanas, el 24 de febrero de 2022, Rusia reconoció la independencia de las regiones separatistas ucranianas del Donetsk y de Luhansk e inició su invasión sistemática de la ex provincia soviética. Su objetivo inicial no ha sido anexarse a Ucrania, sino impedir su adhesión tanto a la OTAN como a la Unión Europea y de la misma manera enviar un mensaje claro a otros Estados, como Finlandia, Suecia y Georgia, para que no den el mismo paso hacia a la Alianza militar.

La respuesta occidental no ha sido militar. La capacidad nuclear de Rusia impide cualquier acción de esta naturaleza como lo subrayó la vicepresidente de los Estados Unidos, Kamala Harris en su viaje a Polonia en el sentido que ningún avión de la OTAN participará en el conflicto, ni siquiera para generar una zona de exclusión aérea como se realizó en Libia durante la guerra civil en el país o en Irak con la invasión de enero de 1991. Paralizar el espacio aéreo de los pequeños Estados es factible, no así con una potencia nuclear como lo es Rusia, que además amenazó con el uso de su armamento estratégico contra cualquier provocación externa.

Así, la alianza en torno a los Estados Unidos está utilizando todos los demás medios posibles para golpear a Moscú. A nivel financiero, fue su expulsión del sistema Swift de pagos internacionales y la salida de las tarjetas Visa y MasterCard del mercado ruso. En el terreno económico, se decidió no solamente congelar los haberes de los líderes rusos en el extranjero, sino también los fondos del propio país que podrían alcanzar 650,000 millones de dólares, además de la prohibición de comercializar con Rusia. En el campo cultural, se suspendieron todos los conciertos dirigidos por ciudadanos rusos y en el deporte, Rusia fue excluida de todos los eventos incluyendo la copa del mundo de fútbol soccer de Qatar y de todas las demás manifestaciones artísticas o deportistas.

Si bien es cierto que estas medidas han golpeado fuertemente la economía rusa haciendo caer al rublo de unos 85 por dólar antes de la invasión hace 2 semanas a más de 165 el día de hoy, las repercusiones globales de la crisis han sacudido todos los mercados y todas las economías.

Por una parte, el conflicto ha acercado más Rusia a China, conformándose un eje anti-norteamericano por la misma rivalidad existe entre Beijín y Washington, con mayor comercio entre los dos países como el acuerdo de gas firmado a principios de febrero pasado que prevé la entrega del hidrocarburo a China durante 30 años, con un promedio de 10,000 millones de metros cúbicos al año.

Pero es la decisión de Rusia de reemplazar las tarjetas de crédito occidentales por la china UniónPay que podría cambiar el futuro sistema internacional. UnionPay es la tercera tarjeta global en el mundo y su introducción al mercado ruso podría convertirla en la primera por la cantidad de miembros y del volumen monetario.

También las sanciones occidentales contra Rusia están resintiendo el fenómeno bumerán. Aunque el gas ruso sigue fluyendo a Europa, el mismo conflicto ha generado escasez de hidrocarburos, de alimentos (Rusia y Ucrania son los graneros del mundo), los mercados bursátiles se están desmoronando en todas las capitales, la inflación azota a todos los países y la crisis iniciada por el COVID-19 parece retomar impulso.

México, por nuestra vecindad con los Estados Unidos y nuestra fuerte dependencia económica con el mercado norteamericano, estamos también sufriendo los embates del conflicto, aunque éste se lleve a cabo a decenas de miles de kilómetros. La contracción del mercado estadounidense, la carestía del precio de la gasolina, y la inquietud sobre el futuro del conflicto han reducido las exportaciones de nuestro país, en particular los Estados del Norte que tiene una fuerte integración con el mercado norteamericano. Un conflicto global lejano, tiene sus repercusiones a nivel local en nuestras economías e impacto nuestra actividad cotidiana, desde el precio de la gasolina a los productos alimenticios.

El autor es Doctor en Ciencia Política, especialista en política internacional y asuntos regionales. Profesor investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

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