Estamos viviendo un incremento en los precios del petróleo a niveles que no habíamos visto desde hace siete años por encima de los cien dólares por barril. Sabemos que la razón principal del alza es el conflicto entre Rusia y Ucrania. Las afectaciones de la guerra para nuestro país van más allá del encarecimiento de los precios del petróleo con un impacto inflacionario que afectaría a las tasas interbancarias, así como el valor del dinero. Es por eso que a continuación presento un análisis detallado de la relación bilateral México-Rusia.
· Rusia es el 35° socio comercial de México y el primero entre los países de Europa Central y Oriental en el 2020 según datos de la secretaría de economía;
· En el 2020 México le vendió a Rusia 41.2 mdd, 5.7% más que en el 2019. Entre las ventas principales fueron automóviles de pasajeros, teléfonos, cerveza, azúcar, residuos y desechos de cobre y aleados;
· Rusia le vendió a México 870.4 mdd, 33% menos que en el 2019. Los productos que México compra a Rusia son urea, aleaciones de aluminio, acero, minerales y químicos;
· En materia de Inversión Extranjera Directa, Rusia es el inversionista número 41 de México con 108 empresas que están establecidas en nuestro país. La mayor parte de la inversión Rusa está en el sector de minería.
Aunque las relaciones comerciales bilaterales entre México y Rusia no se han visto sancionadas por parte del gobierno federal mexicano, el conflicto bélico nos afecta directamente a los mexicanos por los incrementos del precio del petróleo. Seguido del incremento del petróleo y el gas seguirá la inflación (la cual ya se veía afectada este año) y por tercero el aumento en los costos de producción para las empresas, servicios e industria.
Los efectos de esta guerra van más allá de lo militar, es una guerra energético-financiera con efectos en las monedas internacionales, el precio de las materias primas o commodities por ejemplo los precios del carbón y del aluminio se encuentran en máximos históricos, la inflación, los mercados de inversión entre otros. Las economías importadoras de los bienes primarios serán fuertemente afectadas ya que la política monetaria será restrictiva; es posible que la reserva federal y el banco de México eleven su tasa de interés para controlar los efectos inflacionarios de la economía.
Como podemos ver las consecuencias de la guerra van mucho más allá de los incrementos en los precios de la gasolina. Es importante que nuestro país y sus gobernantes tengan bien ubicados todos los aspectos que van a impactar el mundo debido a los conflictos geopolíticos que terminan siendo conflictos financiero-energéticos.