Mis maestros de universidad decían, tengo una noticia mala y otra no tan mala. En este contexto, les comparto que si bien el financiamiento general y más concretamente el dirigido a Pequeñas y Medianas Empresas (PyMES) se ha visto afectado en los últimos 2 años y medio, la tendencia señala una recuperación con un punto de inflexión al alza desde abril 2021.
Sin embargo, al descontar la inflación, cuyo último dato se ubicó en 7.07%, el crecimiento crediticio en términos reales seguiría en terreno negativo. Ojalá veamos que a futuro la inflación comience a ceder, aunque el propio Banco de México manifestó que el objetivo de 3% (+/- 1% de rango) converja hacia finales de 2023. ¡Ya veremos!
(Véase https://public.flourish.studio/visualisation/8792409/ )
Con un entorno económico enrarecido por los efectos del COVID, así como una serie de eventos a nivel nacional y tensiones geopolíticas, resulta complicado discernir sobre qué sectores y entidades federativas atender en cuestión de la derrama crediticia PyME. Más aún cuando diversos organismos han ajustado a la baja las expectativas de crecimiento de nuestro país.
Recordemos que México posee diferencias significativas entre las regiones del norte y sur, o bien zonas como Bajío, solo por mencionar. De alguna manera, este aspecto también se encuentra vinculado al índice de morosidad (IMOR) que al cierre de diciembre 2021 registró un promedio de 4.62% para dicho segmento, aunque con máximo de 9.65% por entidad federativa. ¿Adivinen cuál es?
(Véase https://public.flourish.studio/visualisation/8793258/ )
Si bien existen bancos que en términos absolutos destacan dentro del portafolio PyME, no precisamente sucede lo mismo cuando se compara versus el tamaño total de su cartera consolidada. Lo anterior, a raíz de su modelo de negocios. En concreto, los 15 mayores bancos dentro del segmento y que poseen en conjunto una participación del mercado PyME de 94.8%, reportan un máximo de 26.5% de su portafolio total.
(Véase https://public.flourish.studio/visualisation/8794079/ )
Si intentar hacer un estudio exhaustivo, considero que el financiamiento al segmento PyME todavía podría seguir incrementando en términos nominales. No obstante, habrá que seguir de cerca la inflación para descartar que dicho crecimiento haya sido por puro efecto inflacionario y no propiamente por mejores condiciones para el otorgamiento de crédito, así como del apetito de riesgo que asuman los respectivos bancos hacia el segmento.
Esto último abre la posibilidad para que intermediarios financieros no bancarios (IFNB) puedan atender dicho mercado de manera más intensiva hasta que el crédito PyME alcance los niveles máximos observados.
El autor es economista por el Tecnológico de Monterrey (Campus Monterrey) con máster en finanzas y administración, ambos grados por EGADE. Actualmente es Director de Estudios Económicos y Relación con Inversionistas de Grupo Unicco, aunque las opiniones aquí plasmadas son a título personal.
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